Revista Adolescência e Saúde

Revista Oficial do Núcleo de Estudos da Saúde do Adolescente / UERJ

NESA Publicação oficial
ISSN: 2177-5281 (Online)

Vol. 14 nº 1 - Ene/Mar - 2017

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Páginas 14 a 21


Violencia sexual en distintas esferas de relación en la vida de adolescentes

Sexual violence in different relational spheres in the life of teenagers

Violência sexual em distintas esferas relacionais na vida de adolescentes

Autores: Lusanir de Sousa Carvalho1; Simone Gonçalves de Assis2; Thiago de Oliveira Pires3

1. Doctora en Salud Pública por la Escuela Nacional de Salud Pública (FIOCRUZ) - (Profesor Asistente) - Psicología - Universidad Estácio de Sá (UNESA) y Veiga de Almeida (UVA). Rio de Janeiro, RJ, Brasil
2. Doctorado en Salud Pública por la Fundación Oswaldo Cruz, FIOCRUZ - (Pesquisidora Titular y Coordinadora Ejecutiva del Centro Latinoamericano de Estudios de Violencia y Salud Jorge Careli, de la ENSP/FIOCRUZ). Centro Latinoamericano de Estudios de Violencia y Salud Jorge Careli, de la Escuela Nacional de Salud Pública Sergio Arouca - Fundación Oswaldo Cruz. Rio de Janeiro, RJ, Brasil
3. Máster en Epidemiología en Salud Pública (Doctorado en proceso en Ingeniería Biomédica) - Ingeniería Biomédica - Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ). Rio de Janeiro, RJ, Brasil

Lusanir de Sousa Carvalho
Avenida Ayrton Senna, nº 111, apto. 704. Barra da Tijuca
Rio de Janeiro-RJ. CEP. 22793-000
lusanir-carvalho@uol.com.br

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Como citar este artículo

Palabra Clave: Violencia sexual, adolescente, estudiantes, sexualidad.
Keywords: Sexual violence, adolescent, students, sexuality.
Descritores: Violência sexual, adolescente, estudantes, sexualidade.

Resumen:
OBJETIVO: Presentar los resultados de la pesquisa sobre el panorama de violencia sexual entre enamorados adolescentes y escolares, en diez ciudades brasileñas.
MÉTODOS: La muestra fue compuesta por 3696 adolescentes de ambos sexos, estudiantes del 2º año de la enseñanza media, en 2007-2008. Procedimientos metodológicos fueron subvencionados por la aplicación del cuestionario (CADRI) y analices estadísticos.
RESULTADOS: Los resultados obtenidos apuntaron que 10% de los entrevistados sufrieron violencia sexual en por lo menos una esfera de relacionamiento en el que vive: en la relación con los padres, con el actual o antiguo enamorado o persona con quien "se quedó" o con personas de la escuela/comunidad. Como se encuentra en la literatura, resultados comprobaron que la violencia sexual en la adolescencia puede ser cometida por conocidos y, de forma frecuente, por compañeros amorosos.
CONCLUSIÓN: La violencia sexual, cuando se presenta en un relacionamiento, expone a los adolescentes a riesgos incluso de revictimización, y apunta a la perspectiva de pensar en acciones que tengan por objetivo la promoción de salud y prevención de violencia sexual junto a esta franja etaria

Abstract:
OBJECTIVE: Present the results of an investigation about an overview of sexual violence among teenage boyfriends in schools of ten brazilian cities.
METHODS: The sample consisted of 3696 teenagers of both sexes, students from the 2nd year of high school between 2007-2008. The method used was based on the application of the CADRI questionnaire and statistical analysis.
RESULTS: The results showed that 10% of the interviewed experienced sexual violence in at least one relational sphere where they live: relationship with parents; current or former boyfriend or person who they dated; or people of the school / community. Our results are consistent with the literature that have demonstrated that sexual violence in adolescence can be committed by acquaintances and are often committed by loving partners.
CONCLUSION: The presence of sexual violence in a relationship exposes teenagers to risks including revictimization, a fact that lead us to think about the necessity of actions for promotion of health and prevention of sexual violence for this age group.

Resumo:
OBJETIVO: Apresentar os resultados da investigação sobre o panorama da violência sexual entre namorados adolescentes e escolares, em dez cidades brasileiras.
MÉTODOS: A amostra foi composta por 3696 adolescentes de ambos os sexos, estudantes do 2º ano do ensino médio, em 2007-2008. Procedimentos metodológicos foram subsidiados pela aplicação do questionário (CADRI) e analises estatísticas.
RESULTADOS: Os resultados obtidos apontaram que 10% dos entrevistados sofreram violência sexual em pelo menos uma esfera relacional em que vive: na relação com os pais, com o atual ou antigo namorado ou pessoa com quem "ficou" ou com pessoas da escola/comunidade. Como encontrado na literatura, resultados comprovaram que a violência sexual na adolescência, pode ser cometida por conhecidos e, de forma frequente por parceiros amorosos.
CONCLUSÃO: A violência sexual quando presente no namoro expõe os adolescentes a riscos inclusive de revitimização, e aponta para a perspectiva de pensar em ações que visem à promoção da saúde e prevenção da violência sexual junto a esta faixa etária.

INTRODUCCIÓN

La violencia sexual suele ocurrir en conjugación con otras formas de violencia6-8. Un factor reconocido por aumentar la vulnerabilidad en la vida adulta es haber sido víctima de violencia sexual en la infancia y en la adolescencia6,8. Consecuentemente, haber sido expuesto a diferentes modalidades de violencia en la relación representa importante factor de riesgo de revictimización, considerando la inmadurez emocional, la inexperiencia de relacionamiento e iniciación a la sexualidad5.

La Organización Mundial de Salud (OMS) considera la violencia como un problema de salud pública4. El término violencia sexual utilizado en este estudio será considerado siguiendo las directrices de la OMS (2002)4. La violencia entre parejas adolescentes es indicada en la literatura internacional como "dating violence" o "courtship violence", constituyéndose en uno de los factores de riesgo para la revictimización en la vida adulta envolviendo mujeres9.

La relación desigual entre las fuentes que suministran datos sobre violencia sexual y la magnitud del problema, demuestran la invisibilidad de la violencia sexual en la relación6, 8, 11. Estos factores estimulan el alerta del fenómeno, común en todo el mundo. Dentro de la relevancia del tema, este artículo describe el panorama de la violencia sexual entre enamorados, adolescentes y escolares, en diez ciudades brasileñas.


MÉTODO

Los datos presentados en este estudio provienen de estudio multicéntrico realizado con 3696 adolescentes, en la franja de 15-19 años, de ambos sexos, estudiantes del 2º año de la enseñanza media de las escuelas públicas estaduales y particulares de las capitales de diez estados brasileños, entrevistados entre los años de 2007 y 2008. El estudio fue efectuado por el Centro Latinoamericano de Estudios de Violencia y Salud Jorge Careli7.

La estimación de violencia sexual presentada en los resultados de este estudio está basada en la construcción de una variable compuesta por cuatro apartados que describen situaciones que el adolescente podría haber sufrido violencia sexual. La presencia de por lo menos uno de estos eventos la caracteriza:

Sufrir violencia sexual del compañero afectivo actual: "¿la persona con quién 'se quede' o enamora actualmente o en el último año forzó a usted a hacer sexo cuando no quería?".

Sufrir violencia sexual del compañero afectivo anterior: " ¿ya sufrió agresión sexual de otros(as) enamorados(as) o persona con quien "se quedó" a lo largo de la vida?".

Tener experiencia sexual con padres/responsables: "¿su relación con padres /responsables ya envolvió alguna experiencia sexual?".

Sufrir experiencia sexual en la escuela/comunidad: "¿usted ya sufrió alguna agresión sexual en su escuela/comunidad?".


La muestra fue dimensionada para obtenerse estimaciones de proporción, con error absoluto de 0,10, nivel de confianza del 95% de ocurrencia de victimización entre enamorados igual a 70%. Se utilizó muestreo conglomerado multietapa, con selección en dos etapas: (1) elección de escuelas con probabilidad de selección proporcional a la cantidad de alumnos (PPT sistemática) de 2° año en cada uno de los estratos; (2) selección aleatoria de un grupo por escuela y aplicación del cuestionario para todos los alumnos. El plan de muestra fue delineado con el objetivo de encontrar menor tamaño de muestra, con mayor precisión y poder de inferencia para la población estudiantil del 2° año, de las diez capitales. Debido a la selección por conglomerados, fue incluido un efecto de diseño de por lo menos 2, a fin de mantenerse el mismo nivel de precisión de una muestra aleatoria simple (AAS). La muestra fue compuesta por alumnos de Manaos (253), Porto Velho (307), Recife (348), Teresina (493), Brasilia (352), Cuiabá (376), Rio de Janeiro (341), Belo Horizonte (361), Florianópolis (351) y Porto Alegre (314).

Fue aplicado cuestionario anónimo a los alumnos en sala de clase, compuesto de algunas escalas e indicadores. En las preguntas del cuestionario aplicado se incluyó la escala CADRI (Conflict in Adolescent Dating Relationships Inventory) - desarrollada por Wolfe et al. (2001)13 y cuestiones sobre violencia sexual y en relaciones anteriores. Fue realizada la adaptación transcultural de esa escala para el idioma portugués7.

En el análisis de los datos de la CADRI, cada forma de violencia fue contrastada por la suma de los scores de los apartados. Se categorizó como positiva la presencia de por lo menos una variable indicando que hubo violencia sexual. Cuando el score de la suma de los apartados fue cero, quedó caracterizado que la violencia nunca ocurrió.

Los datos fueron analizados a través de tablas de contingencia entre la variable compuesta que contrasta violencia sexual y las demás variables investigadas: sexo, edad y las formas de violencia contrastadas por la CADRI (física y psicológica). Variables continuas fueron presentadas a través de medias, y su asociación con la variable dependiente fue investigada a través de la correlación de Somers' D. El análisis de asociación entre las diversas variables categóricas y sexo fue realizada por una variación de la prueba de Chi-cuadrado de segundo orden de Rao-Scott y p-valores<0,05 indicaron asociaciones estadísticamente significativas. El mismo nivel de significancia fue utilizado para todos los demás cruces realizados. Los datos fueron analizados por medio de descripción de la frecuencia absoluta y relativa según los diferentes estratos (ciudad o red de enseñanza). Adicionalmente fueron descritos los intervalos de confianza (IC 95%) para proporciones y medias.

Se utilizó en la redacción del artículo, el término 'relacionamiento' de forma general, envolviendo también relaciones esporádicas y pasajeras que pueden durar días, horas, o hasta minutos ("quedarse", "agarrar"). La pesquisa fue sometida al Comité de Ética en Pesquisa de la ENSP/Fiocruz y aprobada bajo el número 07/08 - CAAE: 0011.0.031.000-08.


RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Violencia sexual en distintas esferas de relación


La violencia sexual en la relación es mundialmente estimada, considerando que el número de registros es inferior al número de personas que fueron vitimizadas14. Es raramente denunciada en función de sentimiento de miedo y vergüenza de la víctima, al tener que reconocer públicamente el compañero íntimo como agresor.

De los adolescentes analizados en este estudio, se verificó que el 10,1% sufrieron violencia sexual en por lo menos una esfera de relacionamiento en el que vive: en la relación con los padres, con el actual o antiguo enamorado, o con personas de la escuela/comunidad. De este total, 1,5% de los adolescentes entrevistados vivieron más de una situación de violencia sexual de entre las indagadas.

Observándose aisladamente las cuatro cuestiones que compusieron la variable compuesta que contrastó violencia sexual, se tiene el cuadro 1.




La figura 1 presenta la distribución de los 10,1% de adolescentes que sufrieron violencia sexual en por lo menos una esfera de relacionamiento de entre las presentadas en la tabla 1, según el sexo. Las niñas, si bien hayan informado menos aquella forma de victimización, lo hicieron en más esferas: 7,5% en apenas una situación (en la familia, escuela, comunidad, con el compañero actual o anterior), 0,7% en dos de esas vivencias de relación, 0,6% en tres y 0,2% en las cuatro dimensiones de relación indagadas.


Figura 1. Distribución de los adolescentes según vivencia de violencia sexual en por lo menos una esfera de relacionamiento, según el sexo (N hombres=1363; N mujeres=1982).



Según lo descrito en la literatura, estos resultados comprueban que la violencia sexual es común entre adolescentes6,7, pudiendo ser acometida por conocidos y, de forma frecuente, por compañeros amorosos8,11,15.

Los niños relataron sufrir más violencia sexual (12,5%) que las niñas (8,7%). Estos datos apuntan para una característica distinta de la que fue observada en la literatura, que describe que adolescentes del sexo femenino revelaron sufrir más violencia sexual que los del sexo masculino4,9,16,17.

Con relación a la edad, es mayor la prevalencia de violencia sexual entre los jóvenes pertenecientes a la franja etaria entre los 17-19 (entre 13% y 19%) que entre los adolescentes más jóvenes (entre 5-8%). Estos resultados evidencian mayor vulnerabilidad a la violencia sexual en esta franja etaria, confirmando datos de otras investigaciones4, 6.

De entre los entrevistados, casi la mitad de las niñas, y 40,3% de los niños, indicaron haber sido tocados sexualmente, incluso cuando no querían. Sin embargo, tanto niñas como niños indicaron ya han tocado al compañero sin consentimiento. Se observó que 27,7% de las niñas y 15% de los niños relataron haber sido amenazados en el intento de tener sexo con el compañero. Igual realidad fue observada cuando se pregunta si ya habían amenazado a los compañeros en un intento de tener sexo con él. El grupo que sufre violencia sexual también perpetra amenazas que buscan forzar la existencia de relaciones sexuales. Estos resultados indican la presencia de una relación afectivo-sexual en que los comportamientos sexuales son invasivos y bilaterales para ambos sexos17. Ambos sexos fueron, víctimas y perpetradores de violencia sexual, están así vulnerables a otras formas de violencia.

Violencia sexual en las esferas de relación y violencia física entre enamorados

Entre los niños, la violencia física está presente en un 26,1% de los casos, contra 18,8% entre niñas, también victimizadas sexualmente. Se verificó asociación entre sufrir violencia sexual en la familia, comunidad/escuela, y en el noviazgo/'quedarse' y ser víctima de violencia física en la relación. Se observó asociación entre sufrir violencia sexual y tener compañero(a) que lanza algo sobre el entrevistado en ambos sexos. Así como tener compañero(a) que golpea, chutea o da combos al (la) entrevistado(a), los entrevistados que relataron haber recibido bofetadas y agarrones en el cabello de sus compañeros son, en mayor parte, niñas. El mismo hecho ocurrió con relación a ser empujado o sacudido por el compañero, lo que muestra asociación con victimización sexual apenas entre las niñas. Se resalta la alta frecuencia de victimización por violencia física en las relaciones, información dada por ambos sexos, con frecuencias que oscilan entre 12% y 27%, dependiendo del tipo de agresión y del sexo informante.

Hubo asociación significativa entre sufrir violencia sexual en alguna esfera de relacionamiento y perpetrar violencia física sobre el(la) compañero(a) (p= 0,003). 30,5% de las chicas que vivieron violencia sexual son también perpetradoras de violencia física, sea de forma rara, ocasional o constante. En lo que se refiere a golpear, chutear o dar combos en el(la) compañero(a), se observó asociación entre vivir violencia sexual y perpetrar esos actos de violencia física entre los niños (p = 0,009). Entre entrevistados que dan bofetadas y agarrones en el cabello de los(las) compañeros(as), se constató que para ambos sexos hay más relatos de perpetración de esa forma de agresión física de entre aquellos que también viven violencia sexual: p= 0,011 (niñas) y p= 0,049 (niños). Más niñas victimizadas sexualmente (38,8%) actúan con tal forma de violencia física en comparación a los niños en igual condición (19,2%).

Empujar o sacudir el(la) compañero(a), mostró asociación con victimización sexual apenas entre las chicas: 24,2% de las que sufrieron violencia sexual en una esfera de relacionamiento empujaron y sacudieron sus compañeros. 11,5% de entre las niñas que no sufrieron violencia sexual tuvieron tal comportamiento.

Algunas prácticas violentas utilizadas por los adolescentes tienden a ser atribuidas como comportamientos pasajeros y naturales, no siendo identificadas como conductas agresivas8, 10, 11. Según D'Oliveira et al. (2009)18, la prevalencia de violencia física y sexual en relaciones afectivo-sexuales es del 28,9% en los grandes centros urbanos. Tales datos sugieren una mejor comprensión de este fenómeno.

Violencia sexual en las esferas de relación y violencia psicológica entre enamorados

Serán presentados datos de la asociación entre violencia sexual en por lo menos una esfera de relacionamiento y sufrir/practicar violencia psicológica en la relación en las modalidades: amenazas, violencia de relacionamiento y violencia verbal/emocional.

Amenazas: quebrar o amenazar destruir algo de valor del compañero, intentar amedrentarlo adrede, amenazar golpear o lanzar algún objeto al compañero y amenazar maltratarlo.

Se observó asociación entre amenazas sufridas y practicadas en adolescentes con vivencia de violencia sexual (p<0,05). En ambos sexos se constató que los adolescentes son más amenazados de tener algo suyo de valor destruido. Inclusive, en el sexo femenino hay más relatos de sufrimiento de amenazas (12,3%) y de amenazar destruir algo de valor del compañero (10,7% entre las que sufrieron violencia sexual y 4,1% en el grupo no victimizado sexualmente) que en el sexo masculino (6,7%). Dos tipos de amenazas son más presentes apenas entre los muchachos víctimas de violencia sexual: 'él(ella) intentó amedrentarme adrede' (36,6% de los chicos victimizados sexualmente, y 14,3% de entre los que no fueron victimizados sexualmente); y 'él/ella amenazó maltratarme' (15,1% y 4,3%, respectivamente). Casi la mitad de los jóvenes (45,8%) que sufrieron violencia sexual en alguna esfera de relacionamiento asumieron la postura de intentar amedrentar al(la) compañero(a) de propósito. Tal hecho ocurrió en un 15,9% de los jóvenes en el grupo no victimizado sexualmente. Con relación a las chicas, no hubo asociación en esta variable (p>0,05).

En relación al apartado 'él/ella amenazó golpearme' o 'lanzar un objeto al compañero', muchachos y chicas fueron más víctimas de estas formas de amenaza, con porcentajes próximos (10,3% y 13,4% respectivamente). Sufrir violencia sexual y amenazar golpear o lanzar un algo al compañero(a) se mostró asociado en adolescentes del sexo femenino y masculino: entre las mujeres (11,1%) se observó mayor frecuencia de este tipo de amenaza que entre los hombres (3,1%).

Se notó que, al relacionarse con el otro, las amenazas vividas en el contexto de la relación pueden ser precursoras de otros tipos de violencias. Para las niñas tanto en la posición de víctimas como en la de perpetradoras, las amenazas son respuestas emocionales menos prevalentes. En este sentido, se debe considerar aquello que estos jóvenes piensan acerca de lo que puede o no ser sentido como violento en el ámbito de una relación de relacionamiento. En el "manual del noivado"11, las normas que orientan la conducta de los enamorados no siempre son identificadas, y cuando son quebradas o no interiorizadas por uno de los compañeros, pueden ser generadoras de conflicto.

Es un aspecto significativo para ponderación, porque algunas de estas adolescentes asumirán la responsabilidad de la socialización de los hijos basado en estos términos.

Violencia Relacional: esparcir rumores sobre el compañero(a), intentar virar a los amigos en contra de él(ella) y decir cosas para interrumpir la amistad.

Se observó asociación entre violencia sexual en alguna esfera del relacionamiento y sufrir y perpetrar violencia en la relación (p= 0,000). La relación entre ser víctima de violencia sexual y la actitud del compañero de 'intentar virar a los amigos contra' el adolescente entrevistado fue verificada tanto entre niñas (24,9%) como entre niños (23,3%). Entre los niños, se verificó asociación entre sufrir violencia sexual y tener un compañero que dijo cosas a los amigos del adolescente entrevistado, para hacerlos ir contra él (14%).

La violencia de relacionamiento es la modalidad de violencia psicológica menos común entre las parejas adolescentes, y no siempre son representados como violencia en relaciones afectivas8.

Violencia verbal/emocional: provocar celos, mencionar cosas malas del pasado, decir cosas para dejar al otro con ira, usar el tono de voz hostil, insultar al compañero, ridiculizar en frente a las personas, vigilar al otro, culpar al compañero por los problemas y acusarlo de coquetear con otras personas.

Hubo asociación entre sufrir violencia sexual y tener compañero(a) que hizo algo para provocar celos, para ambos sexos (p>0,05). Del total, 80,6% de los niños y 69,4% de las niñas relataron provocar celos en los respectivos compañeros, siendo ésta la forma de violencia psicológica más frecuente e identificada entre los entrevistados. El 66,8% indicaron una actitud de decir cosas al compañero(a) solamente para dejarlo(a) con rabia. Sin embargo, la mayor parte de las cuestiones que contrastan violencia verbal/emocional se mostró asociada a la victimización por violencia sexual entre mujeres.

En el grupo femenino victimizado sexualmente, hubo más relatos de compañeros que mencionaron algo de malo en el pasado (66,8%), dijeron cosas solamente para dejar con ira (72,7%), hablaron en un tono de voz hostil o maligno (65,8%), insultaron con desprecio (17,9%), ridiculizaron o golpearon en frente a los otros (13,8%), culparon al otro por el problema (52,4%) y amenazaron terminar la relación (47,4%). Las niñas con histórico de violencia sexual sobresalieron en relación a sufrir violencia verbal por parte de los compañeros afectivos, sugiriendo la presencia de estándares diferenciados entre hombres y mujeres, en el cual las mujeres se someten más a mantener relaciones con estas características.

La violencia verbal sufrida por los niños se mostró asociada a los ítems: 'vigilaban con quién y dónde estaba' (71,1%) y 'lo acusaron de coquetear otra chica' (74,5%). La tónica del control estuvo presente por parte de las enamoradas. La alta frecuencia de violencia verbal demostró que ésta es una forma de comunicación muy común entre los enamorados con histórico de violencia sexual, evidenciando la creencia de que el celo es señal de afecto8, 11, 15. Fue observado cuánto esta manifestación de violencia es marcada por atribuciones de poder, traduciendo el resultado de las relaciones jerárquicas culturalmente demarcadas, teniendo en vista la dificultad encontrada en parejas afectivo-sexuales de que construyan una relación más igualitaria19. Es fundamental observar cómo estas actitudes violentas son justificadas por estándares culturales naturalizados en las relaciones afectivas, reflejando prácticas y lenguajes muy frecuentes entre los jóvenes, independiente del sexo o victimización sexual, tornándolos más vulnerables a comportamientos violentos en relaciones futuras.

Importante es destacar la asociación de violencia sexual con otras formas de violencia, tales como violencia física y psicológica, evidenciada también en otros estudios6, 8, 15. Reforzamos el hecho del adolescente ser configurado una vez en la categoría de víctima, otra vez como perpetrador, siendo también expuesto a otras formas de violencia.

Se torna necesario recapacitar las figuras víctima/perpetrador como construcciones simbólicas que atribuyen al masculino la imagen de violencia, sin el esencialismo de algunos conceptos de género19. Tanto niñas como niños están sujetos a violencia sexual.


CONCLUSIÓN

Se puede constatar que la violencia sexual es compleja y democrática - todos son vulnerables, independiente del sexo, clase social o lugar de residencia. La adolescencia es un período de alta vulnerabilidad a violencia sexual en la relación.

Esta pesquisa apuntó que el 10% de los adolescentes en la franja etaria entre 15-19 años, ya vivieron la experiencia de violencia sexual en alguna esfera del relacionamiento en algún momento de sus vidas. Estos resultados indicaron los efectos de esta experiencia de violencia en esta etapa del ciclo vital, llevándonos a reflexionar sobre la vulnerabilidad a otras formas de violencia, tanto en la posición de víctima, como en la de perpetrador, en el contexto de una relación afectiva, debiéndose alertar a la predisposición de violencia conyugal.

Se destacó el sentimiento de celos como siendo común entre las parejas adolescentes. Probablemente, las manifestaciones de celos entre parejas en la adolescencia, por ser una violencia verbal, constituyen un aspecto de vulnerabilidad a violencia sexual en esta franja etaria. Así, vivir violencia sexual en este momento, torna a estos adolescentes un segmento vulnerable de la población, pues la propia violencia les expone a esos riesgos, operando en varias dimensiones. Cuando el acto sexual ocurre en el contexto de violencia, las consecuencias pueden ocurrir a corto, mediano o largo plazo.

Es necesaria inversión en políticas públicas intersectoriales, en el ámbito de asistencia a adolescentes de ambos sexos, víctimas de violencia sexual. Las redes de servicio y los programas de capacitación profesional deben ser revisados constantemente.


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