Revista Adolescência e Saúde

Revista Oficial do Núcleo de Estudos da Saúde do Adolescente / UERJ

NESA Publicação oficial
ISSN: 2177-5281 (Online)

Vol. 14 nº 3 - Jul/Sep - 2017

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Páginas 38 a 45


Inmunización contra HPV: nivel de conocimiento de los adolescentes

Immunization against HPV: level of adolescents' knowledge

Imunização contra HPV: nível de conhecimento dos adolescentes

Autores: Maria Regina Orofino Kreuger1; Luiza Soster Lizott2; Henrique de Almeida Friedrich3

1. Post-Doctorado por la Universidad de Gent, (UGENT). Gent, Bélgica. Doctorado en Patología Experimental y Comparada por la Universidad de São Paulo (USP). São Paulo, SP, Brasil. Docente titular del Centro de Ciencias de Salud de la Universidad del Vale do Itajaí (UNIVALI). Itajaí, SC, Brasil
2. Graduanda en Medicina por el Centro de Ciencias de Salud de la Universidad del Vale do Itajaí (UNIVALI). Itajaí, SC, Brasil
3. Graduando en Medicina por el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad del Vale do Itajaí (UNIVALI). Itajaí, SC, Brasil

Maria Regina Orofino Kreuger
Universidade do Vale do Itajaí, Centro Ciências da Saúde
Rua Uruguai, 458, Centro
Itajaí, SC, Brasil. CEP: 88302-202
orofinokreuger@gmail.com

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Keywords: Papillomaviridae, vaccination, communicable disease control.
Descritores: Papillomaviridae, vacinação, controle de doenças transmissíveis.

Resumen:
OBJETIVO: Evaluar el nivel de conocimiento de los adolescentes sobre las vacunas contra el HPV y determinar el número de jóvenes vacunados.
MÉTODOS: Estudio transversal unicéntrico, hecho con 390 escolares (edades entre 12 y 17 años) de Itajaí-SC. Relección de datos hecha a través de cuestionario objetivo. Además del análisis descriptivo, el test Chi-Cuadrado (X²) fue utilizado y el nivel de significancia fue de p<0,05.
RESULTADOS: De los 390 participantes, 188 eran del sexo femenino (edad Promedio de 14,41 años). Un 86,9% indicó ya haber oído hablar sobre la vacuna, siendo la frecuencia de individuos masculinos que no conocían la vacuna superior al género femenino (p<0,05).
CONCLUSIÓN: La mayoría de los jóvenes ya escuchó hablar sobre la vacuna, sin embargo, menos de la mitad sabe que ambos sexos pueden ser vacunados. Aproximadamente la mitad de las niñas indicó haber realizado la vacuna, mientras solamente el 5% de los niños relataron lo mismo. El sexo masculino presentó un nivel de conocimiento inferior al femenino. Además, la información a través de médicos fue citada principalmente por las niñas.

Abstract:
OBJECTIVE: Evaluate the adolescent's knowledge about vaccines against HPV and determine the number of youngsters vaccinated against it.
METHODS: Cross-sectional unicentric study with 390 students (ages between 12 and 17 years old) in Itajaí-SC. Data collection made through an objective questionnaire. In addition to the descriptive analysis, the chi-square test (X2) was used and the level of significance was set at p <0.05.
RESULTS: Among the 390 participants, 188 were female (average age 14.41 years). 86,92% have reported to know about the vaccine, emphasizing that the frequency of male individuals who said they have never heard about the vaccine was higher than the female (p <0.05).
CONCLUSION: Most of the youngsters have heard about the vaccine, but less than half knows that both sexes can be vaccinated. Nearly half of female participants reported having had the vaccine, while only 5% of male participants reported the same. Male gender presented a level of knowledge below the female. In addition, the information from the physicians was mostly cited by female participants.

Resumo:
OBJETIVO: Avaliar o nível de conhecimento dos adolescentes sobre as vacinas contra o HPV e determinar o número de jovens vacinados.
MÉTODOS: Estudo transversal unicêntrico, feito com 390 escolares (idades entre 12 e 17 anos) de Itajaí-SC. Coleta de dados feita através de questionário objetivo. Além da análise descritiva, o teste qui-quadrado (X2) foi utilizado e o nível de significância foi de p<0,05.
RESULTADOS: Dos 390 participantes, 188 eram do sexo feminino (idade média de 14,41 anos). 86,9% referiram já ter ouvido falar sobre a vacina, sendo a frequência de indivíduos masculinos que não conheciam a vacina foi superior que a feminina (p<0,05).
CONCLUSÃO: A maioria dos jovens já ouviu falar sobre a vacina, contudo menos da metade sabe que ambos os sexos podem ser vacinados. Aproximadamente metade das meninas referiu ter realizado a vacina, enquanto somente 5% dos meninos relataram o mesmo. O sexo masculino apresentou um nível de conhecimento inferior ao feminino. Além disso, a informação através de médicos foi citada principalmente pelas meninas.

INTRODUCCIÓN

La infección por el HPV es considerada el principal factor de riesgo para el cáncer de cuello de útero, el segundo mayor incidente en mujeres a nivel mundial, teniendo mayor prevalencia en países en desarrollo, como Brasil1. En el mundo, en un año, el HPV es responsable por aproximadamente 500 mil nuevos casos de neoplasia cervical2.

Debido a la alta incidencia del HPV, sus vacunas profilácticas surgieron como una eficaz prevención a la infección vírica, debiendo ser preferentemente realizadas antes del inicio de la vida sexual, a fin de evitar el contacto con el virus antes de la realización de la vacuna3. Se resalta que en la franja etaria entre 9 y 13 años, los padres aún mantienen el hábito de llevar a los hijos para tomar otras vacunas, además de que es en esa época de la vida en que la vacunación proporciona niveles de anticuerpos mucho más altos que la inmunidad natural producida por la infección del HPV4.

La forma bivalente de la vacuna actúa contra los sueros 16 y 18, mientras la cuadrivalente opera contra éstos y las subespecies 6 y 115. Los sueros citados son responsables del 90% de las verrugas, por 70% de los carcinomas y lesiones pre-cancerígenas de alto grado, y 35-50% de las lesiones anogenitales de bajo grado6.

La vacuna actualmente adoptada por el Ministerio de Salud contra el HPV es el papiloma virus humano 6, 11, 16 y 18 (recombinante), siendo la cuadrivalente que confiere protección contra el HPV de bajo riesgo oncogénico (HPV 6 y 11) y de alto riesgo (HPV 16 y 18)4.

Así, sabiéndose que las vacunas profilácticas contra el HPV son un de los principales factores de protección contra el desarrollo del cáncer del cuello de útero y enfermedades asociadas al HPV, y que la adolescencia es la etapa de mayor riesgo para infección viral3, el objetivo de este estudio fue evaluar el nivel de conocimiento de los adolescentes acerca de las vacunas contra el HPV.


OBJETIVO

Evaluar el nivel de conocimiento de los adolescentes sobre las vacunas contra el HPV y determinar el número de jóvenes vacunados.


METODOLOGÍA

Para que esa pesquisa ocurriera, hubo la aprobación del Comité de Ética y Pesquisa de la Universidad del Vale do Itajaí. Los datos obtenidos permanecieron en absoluto sigilo y fueron utilizados dentro de las normas definidas por la Resolución CNS 466/12.

Ese fue un estudio transversal con duración de un año (año de 2015). La muestra fue compuesta por los alumnos regularmente matriculados en el CAU (Colegio de Aplicación de la UNIVALI), desde el 6º año de Enseñanza Fundamental hasta el 3º año de Enseñanza Media, abarcando una franja etaria entre los 11 y 18 años. La colecta fue realizada después de la firma por los padres o responsables de un Término de consentimiento libre y esclarecido, así como de la firma de un Término de Consentimiento por los adolescentes.

La recolección de datos fue hecha desde la aplicación de un cuestionario anteriormente aprobado por la coordinación del CAU, a través de la firma del Término de Anuencia. La coordinación cedió cerca de 10 minutos de la clase de cada grupo, en el período de marzo a junio de 2015, donde el profesor responsable por el grupo permaneció en sala durante la recolección de datos. El cuestionario fue compuesto por preguntas objetivas como: "¿Usted ya oyó hablar sobre la vacuna contra el HPV?", ¿"Quién puede ser vacunado (hombres, mujeres o ambos)?", "¿Es vacunado?". Además, éste fue contestado individualmente. Posteriormente, los resultados obtenidos fueron computados, siendo excluidos aquellos que no estaban presentes en el día de la colecta, que no firmaron el término de consentimiento o que no fueron autorizados por los padres a participar. Además del análisis descriptivo, fue realizado el test Chi-Cuadrado (X²), utilizado para establecer homogeneidad de proporciones, y el nivel de significancia establecido fue de p<0,05.


RESULTADOS

Los resultados de este estudio fueron obtenidos desde cuestionarios aplicados a los alumnos de Enseñanza fundamental y media del CAU. Fueron incluidos 390 estudiantes con edades entre 11 y 18 años, donde 188 eran del sexo femenino (48,2%) y 202 eran del sexo masculino (51,7%). La edad media entre los adolescentes fue de 14,41 años, siendo para el sexo femenino 14,39 y para el sexo masculino 14,44 años.

La idea del cuestionario fue evaluar el conocimiento de los adolescentes sobre la vacuna contra el HPV, donde 86,9% afirmaron ya haber oído hablar sobre la vacuna alguna vez, siendo que el 94,1% de este total eran del sexo femenino y 80,2% del sexo masculino.

La población participante de la pesquisa fue cuestionada sobre dónde o por quién oyeron hablar sobre la vacuna del HPV, y los datos están expresados en la Tabla 1. La fuente de información más indicada por los estudiantes fue la escuela (34,8%), seguida de la televisión (22,3%). Se destaca todavía que el 13% de los jóvenes indicaron nunca haber oído hablar de la vacuna del HPV; de esos, 40 eran del sexo masculino y 11 del sexo femenino. En la comparación entre los géneros, el número de individuos del sexo masculino que nunca oyó hablar o no recuerda es superior, estadísticamente, al femenino, con p<0,05. Además, el número de alumnas que se informó por médicos y por los padres, también es superior estadísticamente al de alumnos.




En la Tabla 2 se puede analizar el conocimiento de los estudiantes en relación a quién pueda ser vacunado contra el HPV. Se constató que el 57,4% afirmaron que solamente las mujeres pueden ser vacunadas contra el HPV. Mientras, el 39,2% contestaron que ambos, hombres y mujeres, pueden ser vacunados.




La cantidad de estudiantes ya vacunados contra el HPV, con al menos una dosis, está presentada en la Tabla 3. Del total de los adolescentes, 25,3% afirmaron ya haber sido vacunados por al menos una dosis. Entre ellos, 10 eran del sexo masculino y los 89 restantes del sexo femenino. Sin embargo, 21,7% adolescentes afirmaron no saber si ya se vacunaron o no. La diferencia entre el número de vacunados entre el sexo femenino y masculino fue estadísticamente significativa, con p<0,05.




Las preguntas restantes del cuestionario eran dirigidas solamente a los jóvenes que ya habían realizado alguna dosis de la vacuna, totalizando, por lo tanto, 99 adolescentes. La Tabla 4 presenta los datos referentes a la cantidad de dosis que los estudiantes ya recibieron. De esos 99 jóvenes, 43,4% afirmaron haber tomado solamente la primera dosis, 43,4% las de los dosis y 10,10% indicaron ya haber tomado las 3 dosis. El promedio de edad de los alumnos en la realización de la primera dosis de la vacuna fue de 12,2 años, siendo que la edad mínima encontrada fue 10 años, y la máxima, 17 años. Para las participantes del sexo femenino, la media de edad fue de 12,2 años, y para los del sexo masculino de 12,6 años.




La Tabla 5 demuestra que la principal fuente de incentivo que llevó a los jóvenes a ser vacunados fueron los padres, apuntado por 45,4% de los 99 vacunados, seguido de la escuela (40,4%) y de los profesionales de salud en tercer lugar (10,1%).




DISCUSIÓN

Programas de educación para adolescentes son importantes en la prevención de problemas específicos de esa fase de la vida, como la infección por el HPV y otras EST (enfermedades sexualmente transmisibles) y, para que sean implementados, es necesario conocimiento adecuado7. Así, este presente estudio contó con la participación de 390 adolescentes, 188 del sexo femenino y 202 del sexo masculino, con edades entre 11 y 18 años.

En otros estudios relacionados con el conocimiento sobre HPV y sus vacunas, como el realizado en Piauí, con 218 entrevistados, la franja etaria de los participantes fue entre 17 y 34 años, siendo 78% del sexo femenino8. En el estudio hecho en Ribeirão Preto, la población fue compuesta por mujeres entre 17 y 19 años9 y en un estudio realizado en una universidad privada de Pernambuco, los participantes presentaban una edad entre 21 y 25 años, siendo 65,7% del sexo femenino10. En contraste con estos estudios, este presente trabajo priorizó una franja etaria más precoz en virtud de que, actualmente, los adolescentes jóvenes poseen prioridad en la vacunación contra el HPV. También porque en este período de vida se da inicio a la actividad sexual y el primer contacto con DSTs, así que es fundamental el enfoque a ese grupo de adolescentes.

Con relación al conocimiento de los jóvenes sobre la vacuna contra el HPV, 86,9% afirmaron ya haber oído hablar sobre la vacuna, mientras que en otros estudios apenas el 36% y 36,5% de los estudiantes sabían de la existencia de la vacuna8, 10. De forma más alarmante, en un estudio realizado con 538 usuarios del SUS, menos del 9% de los participantes indicaron haber oído hablar de las vacunas contra el HPV11. Se percibe con eso una gran divergencia entre los resultados de este y de otros estudios. Tal hecho puede haber ocurrido en consecuencia de que los otros estudios fueron realizados con individuos universitarios y adultos, y éstos pueden haber tenido una baja adquisición de conocimientos durante su período escolar8. La ausencia de campañas de concientización sobre las consecuencias de la infección por el HPV y vacunas dirigidas a esas franjas etarias también pueden ser a causa del desconocimiento por esos grupos.

Se verificó una gran actuación de la escuela y de los medios de comunicación en la divulgación de las vacunas contra el HPV, visto que 34,8% y 22,3% de los alumnos, respectivamente, las apuntaron como principales fuentes de información. El estudio mencionado con usuarios del SUS encontró medios de comunicación como fuente de información más citada por los participantes, siendo que este estudio no abarcaba individuos escolares11. Así, es posible percibir qué los medios de comunicación y, especialmente la escuela, en el caso de adolescentes, poseen fundamental importancia en la educación sexual y estímulo a actitudes preventivas por parte de los jóvenes.

Aún sobre las fuentes de información referentes a la vacuna del HPV apuntadas por los jóvenes, cuando las respuestas fueron comparadas entre los géneros, se destaca que un mayor número de individuos masculinos afirmó nunca haber oído hablar sobre la vacuna contra el HPV. Además, las adolescentes indicaron a los médicos y padres como principal fuente de información en una frecuencia superior al sexo masculino. Esto puede haber ocurrido debido a la constatación de que apenas 8,5% de los hombres visitan un urólogo anualmente, mientras 41,1% de las mujeres visitan anualmente al ginecólogo10. Otra justificativa para tal hecho podría ser la de que las madres de las adolescentes estarían más atentas en cuanto al cáncer de cuello de útero, y así, incentivarían la búsqueda más precoz por ginecólogos7.

Cuando se indaga sobre quien podría recibir la vacuna contra el HPV (si solamente mujeres, hombres o ambos), 57,4% afirmaron que solamente las mujeres pueden ser vacunadas, mientras 39,2% contestaron que ambos géneros pueden ser vacunados. El alto índice para una error de que solamente mujeres podrían ser vacunadas, y probablemente ocurrió en consecuencia de la creciente difusión de informaciones referentes a las consecuencias del HPV en las mujeres, como el cáncer cervical. Además, el hecho del SUS haber dispuesto, inicialmente, la vacuna solamente para las adolescentes femeninas4 puede haber aportado con ese error. Probablemente, por los mismos motivos acabó siendo demostrado en este estudio que el sexo femenino está significativamente más vacunado que el masculino, siendo que menos 5del % de los adolescentes masculinos lo están. Sin embargo, la vacunación de niños y hombres se justifica por los efectos benéficos en la protección contra las consecuencias de la infección y en el proceso de aceleración de la protección de las mujeres11. Por lo tanto, es fundamental que los adolescentes masculinos tengan conocimiento sobre el virus y sus formas de prevención.

De entre las 188 adolescentes entrevistadas, 47,3% declaró haber realizado por lo menos la primera dosis de la vacuna. El Ministerio de Salud tuvo como meta, en el año 2015, la vacunación del 80% del público-objetivo (4,94 millones), lo que representa cerca de 3,95 millones de niñas en la franja etaria de 09 a 11 a años de edad4.

De los 25,3% (99 jóvenes) que indicaron haber realizado la vacuna, 43,4% afirmaron haber tomado solamente la primera dosis, 43,4% dos dosis y 10,1% indicaron ya haber tomado las 3 dosis. Es fundamental que los adolescentes posean conciencia de la importancia de la realización de las tres dosis de la vacuna contra el HPV. Los profesionales de salud envueltos en el proceso de vacunación deben orientar adecuadamente los jóvenes en relación a la realización de las dosis y sus respectivos intervalos. El Ministerio de Salud preveía inicialmente un esquema de vacunas que consistía en la administración de tres dosis (0, 6 60 meses)4, hasta el año 2017, en que pasó a adoptar un esquema que consiste en la administración de 2 dosis (0 y 6 meses), manteniéndose un esquema de 3 dosis (0, 2 y 6 meses) en individuos de ambos sexos inmunocomprometidos, con edades entre 9 y 26 años.

Las 89 adolescentes femeninas vacunadas obtuvieron una media de edad de 12,2 años para la realización de la primera dosis de la vacuna, siendo las edades mínima y máxima encontradas de 10 y 17 años, respectivamente. De acuerdo con el Ministerio de Salud, la población objetivo prioritaria en el año 2015 fueron las niñas en la franja etaria de 9 a 11 años4. Mientras que en el año 2017, la población objetivo femenina pasó a abarcar niñas de 9 hasta 14 años y también niños, inicialmente con edades entre 12 y 13 años, con esquema de vacunas compuesto por 2 dosis (0 y 6 meses).

Entre los 99 jóvenes vacunados, 45,4% indicaron a los padres como principal fuente de incentivo a la vacunación, y 40,4% indicaron la escuela. Así, se percibe nuevamente a la escuela como una de las principales fuentes difusoras de informaciones e incentivos, resaltándose que la aclaración de los padres y responsables posee una significativa influencia en la realización de las vacunas por los jóvenes. En contrapartida, es posible destacar que el desconocimiento y la falta de aclaración por parte de los responsables por el adolescente podrían aportar negativamente con la vacunación. Al final, el uso de la vacuna depende no solo de la aceptación de los médicos, sino de toda la sociedad, la cual puede toparse con problemas religiosos y morales, los cuales podrían ser superados a través de campañas que informen los riesgos asociados al HPV y los beneficios de la vacunación13. Frente a eso, se torna indispensable que los profesionales de salud, escuela y medios de comunicación posean un comportamiento proactivo en la elaboración de campañas y en el combate a los diversos preconceptos sociales que puedan dificultar el acceso de los jóvenes a la vacunación.

Debido al inicio de la vida sexual y el gran riesgo de infección, es imprescindible la aclaración de los adolescentes con relación a la transmisión y prevención de enfermedades sexualmente transmisibles (EST), especialmente de infecciones como el HPV, que pueden tener consecuencias graves como cáncer cervical, de pene, ano y orofaringe14. Además, es de fundamental importancia la realización de campañas que también engloben al público masculino, visto que, como se demuestra en el presente estudio, éstos presentaron un nivel de conocimiento inferior al público femenino, pareciendo no estar a la par de los riesgos de infección y de su acción como transmisor vírico.


CONCLUSIÓN

La mayoría de los jóvenes ya escuchó hablar sobre la vacuna, sin embargo, menos de la mitad sabe que ambos sexos pueden ser vacunados. Aproximadamente la mitad de las participantes femeninas indicó haber realizado la vacuna, mientras solamente el 5% de los participantes masculinos relataron lo mismo. Además, la información a través de médicos fue citada, principalmente, por el público femenino.

Se constató que el sexo masculino presentó un nivel de conocimiento inferior al femenino. De esa forma, las políticas en salud deben abarcar ambos géneros y tener una idea de información y tornar a la población consciente sobre la importancia de la vacunación contra el HPV.


NOTA DE AGRADECIMIENTOS

Agradecemos a la dirección general, a los profesores y empleados del Colegio de Aplicación de la UNIVALI (CAU), a los padres y a los alumnos envueltos directa o indirectamente en la pesquisa.


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