Revista Adolescência e Saúde

Revista Oficial do Núcleo de Estudos da Saúde do Adolescente / UERJ

NESA Publicação oficial
ISSN: 2177-5281 (Online)

Vol. 14 nº 4 - Oct/Dic - 2017

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Páginas 48 a 57


Impacto de la obesidad sobre la aptitud física relacionada a la salud y al deporte de escolares adolescentes del sexo masculino

Impact of obesity on physical fitness related to health and sport of male school adolescent

Impacto da obesidade sobre a aptidão física relacionada à saúde e ao esporte de escolares adolescentes do sexo masculino

Autores: Leslie Andrews Portes1; Natália Cristina de Oliveira2

1. Doctorando en Ciencias de la Salud. Máster en Ciencias de la Salud por la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP). São Paulo, SP, Brasil. Profesor de Maestría Profesional en Promoción de la Salud y de los Cursos de Graduación en Educación Física, Enfermería, Fisioterapia y Nutrición. Pesquisidor del Grupo de Pesquisas en Ejercicio Físico, Estilo de Vida y Promoción de Salud (GEFEV) y Coordinador del Laboratorio de Fisiología del Ejercicio (LAFEX) del Centro Universitario Adventista de São Paulo (UNASP). São Paulo, SP, Brasil
2. Doctora en Ciencias Médicas. Profesora de Maestría Profesional en Promoción de Salud y de los Cursos de Graduación en Educación Física, Enfermería y Nutrición. Pesquisidora del Grupo de Pesquisas en Ejercicio Físico, Estilo de Vida y Promoción de Salud (GEFEV) y del Laboratorio de Fisiología del Ejercicio (LAFEX) del Centro Universitario Adventista de São Paulo (UNASP). São Paulo, SP, Brasil

Correspondência:
Leslie Andrews Portes
Centro Universitário Adventista de São Paulo, Laboratório de Fisiologia do Exercício (LAFEX)
Estrada de Itapecerica, 5859, Jardim IAE
São Paulo, SP, Brasil. CEP: 05858-005
leslie.portes@unasp.edu.br

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Como citar este artículo

Palabra Clave: Adolescente, crecimiento y desarrollo, obesidad, aptitud física.
Keywords: Adolescent, growth and development, obesity, physical fitness.
Descritores: Adolescente, crescimento e desenvolvimento, obesidade, aptidão física.

Resumen:
OBJETÍVO: Evaluar el impacto del sobrepeso y de la obesidad en algunos test de aptitud física.
MÉTODOS: La antropometría comprendió estatura, peso y pliegues cutáneos tricipital y subescapular. Se calculó el índice de masa corporal (IMC), el porcentaje de grasa corporal (%G), la masa libre de grasa (MM) e se evaluó el crecimiento, desarrollo, el IMC y la adiposidad corporal. La aptitud física fue determinada por los test de resistencia cardiorrespiratoria (caminada/corrida en 12 minutos), fuerza y resistencia muscular localizada (repeticiones en la barra y abdominales), agilidad (shuttle-run) y potencia muscular (impulso vertical). Las prevalencias fueron analizadas por el test del Chi-cuadrado y las comparaciones entre diferentes grupos en relación al IMC y al %G por la "ANOVA one way" seguida del test de Tukey (P < 0,05).
RESULTADOS: Si bien más del 94% de los adolescentes exhiben estatura y peso adecuados a la edad, y  más del 70% alcanzaron resultados adecuados o arriba de lo esperado en los test de aptitud física (>50% en el VO2 máximo), las prevalencias de sobrepeso y obesidad, respectivamente, por el IMC (12% y 5%) y por el %G (12% y 17%) afectaron negativamente los resultados de los test, siendo que el %G ejerció el mayor impacto.
CONCLUSIÓN: El sobrepeso y la obesidad ejercieron débil a moderado impacto negativo sobre a aptitud física de los adolescentes, sugiriendo que otros aspectos de estilo de vida ejerzan influencia y deban ser identificados.

Abstract:
OBJECTIVE: Assess the burden of overweight and obesity in some physical fitness tests.
METHODS: Anthropometry measures involved height, weight and triceps and subscapular skinfolds. Body mass index (BMI) was calculated, as well as percent body fat (%F) and fat free mass (FFM). Growth, development, BMI and adiposity were evaluated. Physical fitness was determined by cardiorespiratory endurance (12-minutes walking/jogging), strength and local muscle resistance (repetitions in bar and abdominal crunches), agility (shuttle-run) and muscle power (vertical jump) tests. Prevalences were analyzed through chi-square test and comparisons among different groups regarding BMI and %F were drawn through "one way ANOVA", followed by Tukey's test (P < 0.05).
RESULTS: Although more than 94% of adolescents exhibit appropriate height and weight for their ages, and over 70% have reached results considered suitable or above the expected in physical fitness tests (>50% in maximal VO2), prevalence of overweight and obesity, respectively, as assessed by BMI (12 and 5%) and %F (12% and 17%) have negatively affected the test results, where %F had the highest impact.
CONCLUSION: Overweight and obesity had a weak to moderate negative impact on adolescents physical fitness, suggesting that other lifestyle aspects may exert influence and must be identified.

Resumo:
OBJETIVO: Avaliar o impacto do sobrepeso e da obesidade em alguns testes de aptidão física.
MÉTODOS: A antropometria compreendeu estatura, peso e pregas cutâneas tricipital e subescapular. Calculou-se o índice de massa corporal (IMC), o percentual de gordura corporal (%G), a massa livre de gordura (MM) e avaliou-se o crescimento, desenvolvimento, o IMC e a adiposidade corporal. A aptidão física foi determinada pelos testes de resistência cardiorrespiratória (caminhada/ corrida em 12 minutos), força e resistência muscular localizada (repetições na barra e abdominais), agilidade (shuttle-run) e potência muscular (impulso vertical). As prevalências foram analisadas pelo teste do qui-quadrado e as comparações entre diferentes grupos em relação ao IMC e ao %G pela "ANOVA one way" seguida do teste de Tukey (P < 0,05).
RESULTADOS: Embora mais de 94% dos adolescentes exibam estatura e peso adequados à idade, e mais de 70% alcançaram resultados adequados ou acima do esperado nos testes de aptidão física (>50% no VO2 máximo), as prevalências de sobrepeso e obesidade, respectivamente, pelo IMC (12% e 5%) e pelo %G (12% e 17%) afetaram negativamente os resultados dos testes, sendo que o %G exerceu o maior impacto.
CONCLUSÃO: O sobrepeso e a obesidade exerceram fraco a moderado impacto negativo sobre a aptidão física dos adolescentes, sugerindo que outros aspectos de estilo de vida exerçam influência e devam ser identificados.

INTRODUCCIÓN

El exceso de peso (EP) entre adultos brasileños superó los 55, siendo el sobrepeso (SOB) y la obesidad (OBE) responsables de proporciones epidémicas del 46,6% y 13,9%, respectivamente1. En niños y adolescentes, el EP se aproxima del 30%1,2. Así como en otros países3, existen indicaciones de que el EP ha aumentado gradualmente1,4,6 en Brasil y entre las principales causas se destaca el estilo de vida: dieta inadecuada y sedentarismo (baja aptitud física)5.

El EP es factor de riesgo para diversas enfermedades, tales como hipertensión arterial, rigidez arterial, enfermedad arterial coronaria, hipercolesterolemia, diabetes, síndrome metabólico y sedentarismo1,7,8. Evidencias indican que los niveles de aptitud física se relacionan inversamente a los valores de índice de masa corporal (IMC), porcentaje de grasa corporal (%G), colesterol total, triglicéridos, presión arterial, resistencia a la insulina y proteína C-reativa5,8. Chen et al.7 verificaron, por ejemplo, que niños y niñas con SOB y OBE entre 6 y 18 años exhibían peores resultados que sus pares con IMC normal, en los test de abdominales en 60 segundos, sentar y alcanzar, e índice cardiovascular, así como también exhibían mayores valores de presión arterial sistólica y diastólica en todas las franjas etarias. Otros verificaron que la incidencia de hipertensión arterial fue superior al 17% entre los portadores de EP y baja aptitud cardiorrespiratoria7.

El EP aumenta la prevalencia de adolescentes que no alcanzan los criterios mínimos en los test de aptitud física relacionada a la salud5,9,10,11. Orsano et al.5, por ejemplo, notaron reducciones porcentuales del 29% (abdominales en 60 segundos), 21% (fuerza muscular de miembros inferiores), 15% (flexibilidad) y 10% (agilidad) relacionadas al EP, y Burgos et al.12 verificaron que entre los adolescentes con SOB y OBE, más del 60% y 80%, respectivamente, exhibían capacidad cardiorrespiratoria mala. La asociación "bajas tasas de éxito en los test de aptitud física" y "altas prevalencias de SOB y OBE" torna el tema preocupante desde el punto de vista de la Salud Pública. Interesante notar que pocos estudios brasileños evaluaron el impacto de SOB y de OBE sobre la aptitud física de adolescentes5,6,12. Por eso, el objetivo del presente estudio fue determinar el impacto de SOB y de OBE determinados por el IMC sobre el desempeño en algunos test de aptitud física relacionada a la salud y al deporte en adolescentes brasileños. Adicionalmente, visto que el IMC no es el mejor indicador de composición corporal, tuvimos por objetivo determinar el impacto de la adiposidad corporal (%G) sobre la aptitud física. Nuestra hipótesis de estudio fue que SOB y a OBE tienen importante impacto negativo en la aptitud física.


METODOLOGÍA

Casuística

Fueron evaluadOs todas los muchachos con edades entre 14 y 18 años de la enseñanza media (n = 698), en el inicio del año lectivo de una escuela particular de la zona sur de la ciudad de São Paulo. En las primeras dos semanas realizaron actividades lúdicas y de acondicionamiento físico, 3 clases/semana, 50 minutos/clase. En las cuatro semanas siguientes, los adolescentes fueron sometidos a antropometría y al test de aptitud física relacionada a la salud (AFRS) y relacionada al deporte (AFRE). La distribución de los test y medidas, descrita a continuación, fue hecha de tal forma que hubiese alternancia entre los grupos musculares, y que los test neuromusculares fueran hechos primero. Todos los procedimientos estaban en conformidad con la Declaración de Helsinki (www.wma.net) y con la resolución 466/12 del Consejo Nacional de Salud (Brasil). El estudio fue aprobado por el comité de ética del UNASP - Centro Universitario Adventista de São Paulo (protocolo nº 14/2006).

Antropometría

Se midió la estatura de los adolescentes con el auxilio de un estadiómetro con precisión de 0,1 cm y para la masa corporal se utilizó una balanza digital (Filizola, São Paulo, Brasil) con precisión de 0,1 kg, donde los muchachos usaban solamente pantalones. El índice de masa corporal (IMC, kg/m2) fue calculado usando la ecuación: IMC = peso / estatura / estatura x 10.000. La adiposidad corporal fue estimada por el método antropométrico usando plicómetro de Lange graduado en 1,0 mm. Los pliegues cutáneos medidos fueron: tricipital, subescapular, suprailiaca, abdominal y muslo. Cada pliegue cutáneo fue medido tres veces y el valor medio fue usado para los cálculos. La composición corporal fue determinada por las siguientes variables: porcentaje de grasa corporal (%G) y masa corporal libre de grasa (MM). El %G fue estimado usando las ecuaciones de Slaughter et al.14 por medio de la suma (S2DC) de los pliegues tricipital (TR) y subescapular (SI).

El crecimiento y el desarrollo fueron evaluados por las curvas de estatura, peso y IMC para la edad15 y los sujetos divididos en tres categorías de estatura y peso: porcentaje <3 (muy bajo), entre los porcentajes 3 97 (adecuado) y =97 (elevado). Con relación al IMC fueron 4 categorías: porcentaje <5 (bajo IMC), entre los porcentajes 5 y 85 (eutróficos), porcentaje >85 <95 (sobrepeso) y, finalmente, porcentaje =95 (obesidad). Adicionalmente, fueron calculados los scores Z de cada estudiante15 substrayéndose el valor del promedio específico para la edad, y el resultado dividido por el desvío-estándar de la población. Finalmente, los muchachos fueron divididos en cuatro categorías según el %G16: delgados: %G < 10%; adiposidad adecuada: %G =10% <20%; exceso de grasa: %G =20% y <25%; obesidad: %G =25%.

Aptitud Física

La aptitud física fue determinada por medio de los siguientes test de aptitud física relacionada a la salud (AFRS): flexión y extensión de los codos en suspensión en la barra (BA)13, repeticiones abdominales en 60 segundos (ABDO)18 y corrida/caminada en 12 minutos (12min)17. Los test de aptitud física relacionada al deporte (AFRE) utilizados fueron: "shuttle-run" - corrida de va-y-viene: 4 x 9,14m (S-R)13, y prueba de empuje vertical (IV)18. Los test BA y ABDO sirvieron como indicadores de fuerza y resistencia muscular localizada; la prueba de 12min para evaluación de la aptitud cardiorrespiratoria; la S-R para evaluación de la agilidad; y la prueba de IV para evaluar la potencia de los miembros inferiores. Aparte de la prueba de BA, ABDO y 12min, los demás fueron realizados tres veces y el mejor resultado utilizado para los análisis. Adicionalmente, desde los resultados de la prueba de 12 minutos, fue posible estimar el consumo máximo de oxígeno (VO2 máximo), exprimido relativamente a la masa corporal17.

Análisis estadístico

La normalidad de los datos de todos los test fue testada por el método de D'Agostino-Pearson. Inicialmente, los adolescentes fueron agrupados por franjas etarias (14, 15, 16, 17 18 años) para evaluación del crecimiento, desarrollo y de la aptitud física (AFRS y AFRE). Fueron determinadas las prevalencias de adolescentes en las diferentes categorías de estatura y peso, de IMC y de adiposidad corporal. Se evaluó el impacto del exceso de peso (IMC) y de la adiposidad corporal (%G) sobre la aptitud física dividiendo los escolares en tres categorías de éxito en los test de aptitud física. Los resultados inferiores al porcentaje 45 fueron clasificados como estando bajo lo deseable; aquellos que alcanzaron el porcentaje 45 y quedaron bajo el porcentaje 75 fueron catalogados como estando en adecuada aptitud física; y los que alcanzaron o superaron el porcentaje 75 como teniendo aptitud física arriba de lo esperado.

Los datos numéricos fueron comparados por medio del análisis de variancia (one-way ANOVA) y, cuando necesario, por medio del método de Kruskal-Wallis. Las asociaciones entre las variables numéricas de aptitud física y el IMC o %G fueron establecidas por medio del coeficiente de correlación de Pearson o de Spearman (r), cuando necesario. Los coeficientes de determinación (r2) fueron también calculados. Las asociaciones entre las prevalencias en los test de aptitud física en función de las diferentes categorías de IMC y del %G fueron analizadas por medio de la prueba del Chi-cuadrado de Pearson (X2). Los resultados fueron considerados estadísticamente diferentes cuando p < 0,05. Todos los análisis fueron hechos con el paquete estadístico GraphPad Prism versión 6.00 para Windows (GraphPad Software). Todos los resultados fueron expresados como medias ± desvíos-estándar.


RESULTADOS

La Tabla 1 resume los datos relativos a las variables de aptitud física, indicando significante mejora (p < 0,05) en todos los test de los 14 a los 17 años, estabilizándose de los 17 a los 18 años.




La Tabla 2 resume las prevalencias de individuos en cada categoría de crecimiento, desarrollo y composición corporal. Los adolescentes fueron agrupados por franja etaria y las prevalencias de SOB y OBE con relación al IMC, respectivamente, fueron las siguientes: 14 años: 13,2% y 10,5%, 15 años: 13,3% y 6,6%, 16 años: 12,3% y 2,9%, 17 años: 10,8% y 4,3% y 18 años: 0% y 3,1%. Con relación al %G, las prevalencias de excesiva adiposidad corporal y de obesidad, respectivamente, fueron las siguientes: 14 años: 10,5% y 21,1%, 15 años: 11,3% y 21,9%, 16 años: 15,8% y 17,5%, 17 años: 6,5% y 8,6% y 18 años: 15,6% y 3,1%. La Tabla 2 también resume las variables antropométricas evaluadas por franja etaria e indica que la estatura, la masa corporal y la masa delgada aumentaron en función de la edad, mientras que la adiposidad corporal (%G) disminuyó, especialmente desde los 16 años. Esas alteraciones eran esperadas en función del segundo estirón de crecimiento. Fueron también calculados los scores Z, indicativos de la distancia que los valores individuales tienen de la media de población. Con relación a la estatura, no hubo diferencias entre las edades, pero los muchachos de 14 y 15 años exhibieron mayores IMC que los de 17 y 18 años (p < 0,05). Al ser agrupados por las categorías de adiposidad corporal, los adolescentes obesos exhibieron los mayores scores de peso y de IMC (p < 0,05): 1,58 ± 0,99 (peso) y 1,82 ± 1,01 (IMC).




A continuación, se buscó evaluar la asociación entre la edad y el éxito en los test de aptitud física (Figura 1). En la prueba de corrida/caminada de 12 minutos, con relación al VO2 máximo, más del 70% de los muchachos alcanzaron valores adecuados o superiores, y la tasa de éxito aumentó con la edad, resultando en significante y positiva asociación entre las franjas etarias y las tasas de éxito (X2 = 44,07, p < 0,0001 y X2 = 29,97, p < 0,0002, respectivamente). En la prueba de potencia muscular de miembros inferiores (IV) hubo positiva y significante asociación entre las franjas etarias y las tasas de éxito (X2 = 16,26, p < 0,039). Si bien más del 56% de los muchachos exhibieron adecuada potencia muscular, pocos alcanzaron valores arriba del porcentaje 75. En cuanto a la agilidad (S-R), más del 75% alcanzaron éxito adecuado o arriba, y hubo positiva y significante asociación entre las franjas etarias y las tasas de éxito (X2 = 30,82, p < 0,0002), especialmente con relación al aumento en la tasa de resultados adecuados. Con relación a la prueba de ABDO, menos del 30% de los muchachos alcanzaron resultados debajo de lo deseable y, aunque la asociación con la edad no haya sido lineal, fue significante y positiva (X2 = 41,05, p < 0,0001). Finalmente, con relación a la prueba de fuerza (BA), más del 60% alcanzaron resultados adecuados o arriba, sin embargo, hubo apenas una inclinación de asociación entre los resultados en la prueba de fuerza (BA) y las franjas etarias (X2 = 14,91, p < 0,061). En resumen, más del 70% de los muchachos alcanzaron resultados adecuados o arriba del esperado en los test de 12min, S-R, ABDO y BA, mientras que en la prueba de IV y con relación al VO2 máximo, más del 50% de ellos alcanzaron resultados satisfactorios, indicando que la mayor parte de esos estudiantes exhibía aptitud física adecuada. Otro aspecto que merece ser destacado es que el éxito aumentó con el aumento de la edad en los test evaluados, indicando que la madurez ejerció papel importante en la adquisición de mejores resultados de aptitud física.


Figura 1. Tasas porcentuales de éxito en los test de aptitud física evaluados por franja etaria. Hubo asociación estadísticamente significante (p < 0,05) entre las edades y las prevalencias de éxito en todos los test, excepto el de fuerza (barras).



Se evaluó también la asociación entre aptitud física y IMC (Figura 2). Aunque diferencias estadísticamente significantes solo hayan sido observadas en los test de 12 min, S-R, BA y con relación al VO2 máx. (p < 0,001), quedó en evidencia que las mayores tasas de fracaso fueron encontradas en las categorías de SOB y de OBE.


Figura 2. Tasas porcentuales de éxito en los test de aptitud física en función del IMC y en función de la adiposidad corporal (%G). P < 0,05: con el aumento de los porcentajes en las categorías de IMC hubo aumento en las prevalencias de fracaso en los test de 12 min, S-R, BA y en relación al VO2 máximo y, con el aumento de la adiposidad corporal (%G), hubo aumento de las prevalencias de fracaso en todos los test de aptitud física.



Finalmente, se buscó evaluar la asociación entre adiposidad corporal (%G) y los test de aptitud física (Figura 2). Semejante al observado con relación al IMC, las categorías de adolescentes con excesiva adiposidad corporal y obesidad exhibieron las menores tasas de éxito en los test. Las prevalencias de adolescentes con tasas de éxito adecuadas o arriba fueron superiores a 72% en las categorías de delgadez y de adiposidad adecuada. Diferencias estadísticamente significantes (p < 0,03) fueron encontradas en todos los test. Los resultados medios ± desvíos-estándar en los test de aptitud física verificados en las diferentes categorías de IMC y de %G están descritos en la Tabla 3.




Quedaron claras las relaciones inversas y estadísticamente significantes entre las categorías de IMC y %G y el desempeño en los test. Los perjuicios fueron del 179% en la prueba de fuerza (BA), del 22% en el VO2 máximo, del 17% en el desempeño en la prueba de 12 min, del 14% en la resistencia muscular localizada (ABDO), del 11% en la potencia de los miembros inferiores (IV) y de apenas 5% en la prueba de agilidad (S-R). Los coeficientes de correlación (r) y de determinación (r2) entre edad, IMC y %G y los resultados de aptitud física mostraron que, en función de la edad, las r (12min: 0,33, VO2 máximo: 0,33, IV: 0,34, S-R: -0,33, ABDO: 0,12 y BA: 0,27) indicaron muy débiles y débiles asociaciones y los r2 variaron entre 0,02 0,12, sugiriendo que la edad explicaría entre 2% y 12% de las variaciones en los test de aptitud física. Con relación al IMC, los resultados también indicaron asociaciones muy débiles y débiles, mostrando que el IMC explicaría entre 1% y 12% de las variaciones observadas en los test de aptitud física (12min: -0,34, VO2 máximo: -0,34, IV: -0,10, S-R: 0,20, ABDO: -0,14 y BA: -0,28). Con relación al %G, las r (12min: -0,46, VO2 máximo: -0,46, IV: -0,25, S-R: 0,43, ABDO: -0,28 y BA: -0,47) fueron comedidos para aptitud cardiorrespiratoria, fuerza muscular y tiempo en la prueba de agilidad, pero débiles con relación a la resistencia muscular localizada y a la potencia muscular. Los r2 variaron de 0,06 a 0,22, indicando que las variaciones en el %G explicarían del 6% a 22% de las variaciones en la aptitud física. Análisis logísticas mostraron que el %G fue la variable que ejerció mayor influencia en los resultados de los test (p < 0,001).


DISCUSIÓN

En respuesta al objetivo de este estudio, de evaluar el impacto de SOB y de OBE sobre el desempeño en test de aptitud física de adolescentes, se verificó que la excesiva adiposidad y la obesidad resultaron en significantes perjuicios. A pesar de ese hallazgo no ser inédito5,6,12, nos remite a por lo menos tres aspectos: 1º) el asunto debía recibir mayor atención por parte de políticos, educadores y profesionales de salud, pues, con el avance de los índices de SOB y OBE, de la alta prevalencia de sedentarismo entre adolescentes y de las altas tasas de resultados insatisfactorios en los test de aptitud física, el riesgo de enfermedades crónico-degenerativas en la población tiende a aumentar; 2º) existe clara discordancia entre IMC y %G, cuantitativamente; 3º) otros aspectos además de SOB y de OBE están operando con relación al desempeño en los test de aptitud física, ya que tanto el IMC cuanto el %G explicaron pequeña parte de los resultados.

Con relación al primer aspecto, pesquisidores han llamado la atención para la necesidad de políticas públicas y educacionales más eficaces con la idea de revertirse esa tendencia5. Sin embargo, los actuales indicadores de exceso de peso, sedentarismo y baja aptitud física indican que esas iniciativas no han sido suficientes. El resultado es que el tiempo gastado en actividades sedentarias se asocia positivamente a la alta adiposidad corporal y se relaciona inversamente al tiempo de práctica de actividades físicas5.

Con relación al segundo aspecto, es sabido que el IMC y el %G no siempre concuerdan al indicar las prevalencias de obesidad5. Por eso la Organización Mundial de Salud19 sugirió que, en adición al uso del porcentaje =85 relativo al IMC, fueran utilizadas los pliegues cutáneos tricipital y subescapular (porcentaje =90). La asociación de los dos indicadores maximizaría la especificación para la identificación de adolescentes con exceso de peso y excesiva adiposidad19. En el presente estudio, se constató que el IMC y la adiposidad corporal estimada por el %G concordaron con relación a los adolescentes que exhibían SOB y excesiva adiposidad (prevalencia del 12% en cada indicador), pero no con relación a la OBE (IMC: 5% y %G: 17%). Adicionalmente, cuando se realizaron múltiples análisis logísticos con relación a la edad y al IMC, el %G fue el que ejerció mayor impacto sobre los resultados de todos los test de aptitud física. Conte et al.6 también verificaron que el SOB resultó en perjuicios de la aptitud física, pero como su muestra fue poco representativa, sus resultados limitan las conclusiones. Es posible que la subestimación de las prevalencias determinadas por el IMC no despierten tanto la atención de las autoridades, por eso enfatizamos la necesidad del uso del %G.

Con relación al tercer aspecto, en estudio realizado con adolescentes de la región Norte de Brasil5, fue observado que el estilo de vida estuvo inversamente asociado a la adiposidad corporal. Al estudiar niños y adolescentes urbanos y rurales del sur del Brasil9, se sugirió que el estilo de vida "aportó sobremanera para que los rurales obtuvieran mejores desempeños en la batería de test usada". Esos datos resaltan la necesidad de evaluarse otros aspectos de estilo de vida para mejor comprender los aspectos de la aptitud física. Ciertamente la baja aptitud física tiene causas multifactoriales, siendo el sedentarismo y, consecuentemente, SOB y OBE algunos de esos componentes. Sin embargo, muy poco se ha investigado respecto al impacto del estándar dietético, de las relaciones sociales, del estrés, de la espiritualidad/religión y de otros hábitos (tabaquismo, etilismo y drogas) sobre la aptitud física.

Finalmente, no podemos desconsiderar el hecho de que la mayor parte de los adolescentes del presente estudio alcanzó resultados adecuados o arriba de lo esperado en los test 12min, S-R, ABDO y BA, y en la prueba de IV y con relación al VO2 máximo, más del 50% de ellos alcanzaron resultados satisfactorios. Estos datos sugieren que, en general, exhibían aptitud física adecuada. Mientras, cuando asociamos las categorías de adiposidad corporal con los test de aptitud física, verificamos claramente que cuanto mayor la adiposidad, mayor la prevalencia de aptitud bajo lo deseable. Otros autores también encontraron resultados semejantes5,6,20,21, indicando incluso que niños con sobrepeso y obesidad (verificados por el IMC) tienen probabilidad reducida a 50% y 20%, respectivamente, de tener éxito en los test de aptitud cuando se comparan con sus pares eutróficos. Datos de adolescentes taiwaneses21 indican que los mayores valores de aptitud ocurren en muchachos que presentan IMC dentro de la franja de normalidad. El mecanismo que relacionaría el bajo desempeño en los test de aptitud física al exceso de peso y a la excesiva adiposidad debía ser el recargo corporal y mayor dispendio energético para la misma tarea con relación a un individuo eutrófico. Sin embargo, ese no fue el caso. El estilo de vida sedentario puede haber operado con mayor impacto que los componentes de la composición corporal, como ya fue sugerido por otros autores9,20. Percibimos eso al ser establecidas correlaciones entre edad, IMC y adiposidad y los resultados de los test de aptitud física, considerados muy bajos a, máximo, comedidos (r = -0,55), lo que también ya fue observado por otros5.


CONCLUSIÓN

SOB y a OBE ejercieron impacto negativo sobre la aptitud física relacionada a la salud y al deporte de adolescentes, y la adiposidad corporal contestó por el mayor impacto. Resultados insatisfactorios en los test de aptitud, aliados al SOB, a OBE, al sedentarismo y a otros componentes de estilo de vida, aumentan gravemente el riesgo de enfermedades crónico-degenerativas en esa población y en la fase adulta, impactando la salud pública.


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