Revista Adolescência e Saúde

Revista Oficial do Núcleo de Estudos da Saúde do Adolescente / UERJ

NESA Publicação oficial
ISSN: 2177-5281 (Online)

Vol. 14 nº 4 - Oct/Dic - 2017

Artículo de Revisión Imprimir 

Páginas 167 a 183


Programas de intervención efectivos para la prevención del HIV en adolescentes y jóvenes: una revisión sistemática

Effective intervention programs for HIV prevention in adolescents and youth: a systematic review

Programas de intervenção efetivos para a prevenção do HIV em adolescentes e jovens: uma revisão sistemática

Autores: María Isabel Cardona-Cardona1; Sofía Posada-Mora2; Natalia Cadavid-Ruiz3; Linda Teresa Orcasita4

1. MA Estudiante.  Psicología - Departamento de Ciencias Sociales - Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali. Cali, Colombia
2. Psychologist - Departamento de Ciencias Sociales - Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali. Cali, Colombia
3. PhD - Profesor Asociado del Departamento de Ciencias Sociales - Grupo de Investigación Bienestar, Trabajo, Cultura y Sociedad de la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali. Cali, Colombia
4. MA - Profesora y pesquisidora del Departamento de Ciencias Sociales - Grupo de Investigación Bienestar, Trabajo, Cultura y Sociedad - Facultad de Humanidades de la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali. Cali, Colombia

Correspondência
Linda Teresa Orcasita Pineda
Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Calle 18 No. 118-250
Cali, Colombia. Código Postal: 760031
ltorcasita@javerianacali.edu.co

Suporte Financeiro: Financiado pelo Programa Nacional de Formação de Capital Humano do Departamento de Ciência, Tecnologia e Inovação (Colciencias) da Colômbia e pela Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali.

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Como citar este artículo

Palabra Clave: HIV, salud sexual y reproductiva, adolescente, adulto joven.
Keywords: HIV, sexual and reproductive health, adolescent, young adult.
Descritores: HIV, saúde sexual e reprodutiva, adolescente, adulto jovem.

Resumen:
Objetivo: El presente estudio tiene por objetivo realizar una revisión sobre los programas de intervención para prevenir la infección por HIV en adolescentes y jóvenes, con el objetivo de revelar las características que deben ser analizadas en futuras intervenciones en salud sexual y reproductiva.
Métodos: Fue realizada una búsqueda por artículos sobre programas de intervención publicados entre 2004 y 2014 en bases de datos científicas.
Resultados: Fueron analizados 24 estudios que cumplían con los criterios de inclusión. De acuerdo con éstos, un programa es exitoso cuando los temas y las actividades que propone, promueven la participación activa, la discusión y la práctica de conocimientos y habilidades adquiridas por parte de los adolescentes y jóvenes.
Conclusión: Los actuales programas ofrecen líneas claras para replicar la eficacia de los programas, sin embargo, es necesario asegurar que respondan a los intereses y realidades de los adolescentes y jóvenes.

Abstract:
OBJECTIVE: This study aims to make a review of intervention programs to prevent HIV infection among adolescents and young people, with the purpose of revealing the characteristics that must be taken into account in future interventions in sexual and reproductive health.
METHODS: Asearch for articles about HIV intervention programs was performed in scientific databases published between 2004 and 2014.
RESULTS: 24 studies were analyzed as they met the inclusion criteria. Accordly to those, an HIV intervention program is successful when its contents and activities encourages the adolescents and young adults to have active participation, discussions and the opportunity to implement their acquired knowledge and new skills.
CONCLUSION: The current programs offer clear guidelines to replicate the effectiveness of programs; however, it is necessary to ensure that they respond to the interests and realities of adolescents and youth.

Resumo:
OBJETIVO: O presente estudo tem por objetivo realizar uma revisão sobre os programas de intervenção para prevenir a infecção por HIV em adolescentes e jovens, com o escopo de revelar as características que devem ser analisadas em futuras intervenções em saúde sexual e reprodutiva.
MÉTODOS: Foi realizado uma busca por artigos sobre programas de intervenção publicados entre 2004 e 2014 em bases de dados científicas.
RESULTADOS: Foram analisados 24 estudos que cumpriram com os critérios de inclusão. De acordo com estes, um programa é exitoso quando os temas e as atividades que propõe, promovem a participação ativa, a discussão e a prática dos conhecimentos e habilidades adquiridas por parte dos adolescentes e jovens.
CONCLUSÃO: Os atuais programas oferecem lineamentos claros para replicar a eficácia dos programas, no entanto, é preciso assegurar que respondam aos interesses e realidades dos adolescentes e jovens.

INTRODUCCIÓN

De acuerdo con el Ministerio del Amparo Social y el Instituto Nacional de Salud1, el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (HIV) se convirtió en una de las infecciones que más afecta e impacta la salud pública en el mundo, siendo una de las principales causas de mortalidad. Adicionalmente, según el último informe de la Organización Mundial de Salud (OMS)2, unas 36.7 millones de personas viven actualmente con esta infección.

Del mismo modo, las cifras presentadas por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas (ONUSIDA)3 siguen corroborando con el alto impacto que esta infección tiene en la población mundial, tanto que en 2015 fueron presentadas 2.1 millones de nuevas infecciones y 1.1 millones de personas fallecidas a causa del HIV/SIDA. En América Latina se registraron 100.000 nuevas infecciones y 50.000 muertes relacionadas con este virus.

En Colombia también fue evidente el crecimiento de esa epidemia paulatina y constantemente a lo largo de los años. Por ejemplo, en 2010 fueron reportados 6.707 casos de infecciones por HIV, en 2011, 7.381, en 2012 fueron informados 8.196, y para 2013 aumentó a un total de 8.208 casos. De 1985 hasta 2013, 92.379 fueron reportados casos de infección por el HIV/SIDA, de acuerdo con el Ministerio de Salud y Amparo Social (MSP)4.

Particularmente, existe una preocupación mundial frente a los adolescentes y jóvenes entre 15 y 24 años, ya que ellos representan una población altamente vulnerable y con alto riesgo de presentar una infección por el HIV. De acuerdo con lo expuesto por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO)5, 40% de los nuevos casos reportados están relacionados con esta población. Del mismo modo, ONUSIDA (2012) afirma que cada día más de 2.400 jóvenes adquieren la infección por el HIV, siendo ya cinco millones los adolescentes que conviven con este diagnóstico. Según el MSP4, el grupo etario con mayores casos de transmisión por el HIV es el de 25 a 29 años (alrededor del 19.3% de la población). Esto permitiría pensar que las personas pueden contraer la infección en las primeras décadas de su vida y que su detección ha ocurrido entre los 20 y 40 años de edad6. Esta suposición encuentra base en el hecho de que la adolescencia y la juventud son etapas del ciclo vital en las cuales se suele, por un lado, experimentar mayor incremento de prácticas sexuales sin medidas de prevención y el uso de substancias psicoactivas y, por el otro, tener un limitado acceso a los servicios de salud que abastecen información y servicios para la apropiación de habilidades para vivir una sexualidad responsable y saludable7,8,9,10,11.

Teniendo en cuenta este panorama mundial y nacional, surgen diferentes iniciativas públicas a fin de generar acciones para combatir la infección por el HIV/SIDA en adolescentes y jóvenes. Por ejemplo, el Ministerio de Educación Nacional (MEN) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)12, expusieron el Programa de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía (PESCC) así como los Servicios de Salud Amigables para Adolescentes y Jóvenes (SSAAJ), que son estrategias orientadas a trascender los proyectos pedagógicos en educación sexual tradicional, apoyados en una comprensión de la sexualidad de un mirar biológico e incluir una visión de sexualidad que fuera integral, en que se abarque el contexto sociocultural y las capacidades necesarias para que los niños y jóvenes pudieran ser agentes activos de derecho. Para esto, los módulos incluyeron temáticas como sexualidad, ciudadanía y derechos humanos, con el objetivo de desarrollar en niños y jóvenes conocimientos específicos sobre sexualidad, capacidades cognoscitivas, capacidades comunicativas y capacidades emocionales.

En la misma línea, la Organización Panamericana de la Salud (OPS)13 expone la importancia de diseñar planes nacionales de prevención y promoción frente al HIV que contemplen diferentes recomendaciones, como promover los conocimientos en relación a las vías de transmisión del HIV y sus formas de prevención, velar por la promoción de los derechos humanos e incluir en el diseño aplicación y evaluación de los programas de prevención a las personas con diagnóstico del HIV.

Del mismo modo, UNFPA14 buscó promover la implementación de Servicios de Salud Amigables, los cuales tienen como objetivo adecuar los servicios de salud a las necesidades de los adolescentes y jóvenes, brindándoles espacios físicos en los que puedan encontrar información y asesorías por parte de profesionales de salud en temas relacionados con salud sexual y reproductiva, métodos de anticoncepción, prueba del HIV, entre otros. En conjunto, estas iniciativas públicas demuestran cómo continuar reconociendo la importancia de abordar la prevención de la infección por el HIV, desde la implementación de programas y proyectos que apunten a que los adolescentes y jóvenes puedan vivir una sexualidad responsable y saludable a través del aprendizaje de nuevas capacidades, y el acceso a información correcta y confiable.

La ONUSIDA3 afirma que algunos de los desafíos de asumir en beneficio de la prevención en adolescentes y jóvenes están relacionados a permitirles acceso a servicios de salud y educación sexual y reproductiva adecuados, de alto estándar y adaptados a esta población. Del mismo modo, se expone que en distintos países no se implementan estrategias y programas integrales de prevención, siendo necesario desarrollar propuestas adaptadas a las necesidades propias de la población, con el objetivo de atender a sus particularidades de género, posición social, edad, y contexto cultural al cual pertenece.

A pesar de estas diferentes propuestas para combatir la transmisión del HIV, sigue en evidencia en los adolescentes y jóvenes las prácticas sexuales de riesgo, como por ejemplo, la falta de uso consistente del preservativo, poco conocimiento frente a las vías de trasmisión del HIV y otras enfermedades sexualmente transmisibles (EST), baja percepción de riesgo frente a la posibilidad de adquirir el HIV u otras EST, inicio de las relaciones sexuales en las primeras edades, múltiples parejas sexuales, entre otras. Es obvio que estas prácticas de riesgo se relacionan con el continuo aumento de las cifras de nuevas personas diagnosticadas con diversas EST en esta franja de población7,8,10,15.

Con el objetivo de suministrar diseños y estrategias de intervención exitosas en prevención del HIV en la población adolescente y joven, el presente artículo desarrolla una revisión sistemática de la literatura científica sobre las intervenciones implementadas a nivel mundial en esta población, para contestar a la pregunta: ¿cuáles son las características de los programas de intervención que buscan mejorar las prácticas sexuales de los adolescentes y jóvenes para la prevención del HIV? Esta revisión busca ofrecer a futuros pesquisidores conocimientos, pautas y recomendaciones apoyadas en la evidencia para futuras intervenciones en salud sexual y reproductiva.


MÉTODO

Dibujo

Para esta revisión se empleó un diseño de pesquisa teórica, de observación en retrospectiva para sintetizar los resultados de un conjunto de investigaciones primarias sobre las particularidades tomadas en cuenta dentro de los programas de intervención, con el fin de hacer recomendaciones y mejorar las prácticas sexuales de adolescentes y jóvenes16.


Muestra

Para el desarrollo de la presente revisión sistemática fueron recuperados 98 artículos científicos, de los cuales se analizaron 24, que ya cumplían totalmente con los siguientes criterios de inclusión: (a) ser estudio publicado en revista científica entre enero de 2004 y abril de 2014, considerando revistas publicadas en inglés y en español; (b) ser investigación empírica para implementar y evaluar un programa de intervención para la prevención del HIV u otras EST; (c) incluir la descripción del programa de intervención en que se diera cuenta de los módulos o temas trabajados, duración, metodología e instrumentos utilizados; (d) informar datos cuantitativos o cualitativos para evaluar la efectividad del programa de intervención; (e) que el programa de intervención estuviera dirigido a adolescentes y jóvenes entre 15 y 24 años de edad.


Procedimiento

Este trabajo tuvo inicio con la selección de las bases de datos más reconocidas en el campo de las ciencias sociales, particularmente para la disciplina de la psicología, en busca de material bibliográfico que presentara la descripción de programas de intervención en prevención frente al HIV, diseñados e implementados en la población adolescente y joven, que hayan tenido alto impacto y resultados exitosos a nivel mundial. Estas bases de datos fueron: ProQuest Psychology Journals, PsycARTICLES (APA-American Psychological Asociation), EBSCO y SciELO (Scientific Electronic Library Online). Las palabras clave utilizadas fueron seleccionadas del menú en inglés propuesto por la American Psychological Asociation (APA) 2015, empleando los conectores / y definiendo que los campos de selección de búsqueda fueran título, íntegra y resumen. Las palabras clave consideradas fueron intervention program, project OR workshop; SIDA, HIV OR STI; promotion, prevention OR sex education; y young adults, teenagers OR juvenils. Se emplearon palabras clave en inglés por ser el idioma de mayor uso en la escritura científica, además de considerar que todas las bases de datos creadas permiten recobrar artículos escritos en cualquier idioma desde una palabra clave en un idioma específico.

Todos los artículos recuperados en cada base de datos que combinaban las palabras clave anteriores fueron revisados para identificar aquellos materiales bibliográficos que cumplían cabalmente con los criterios de inclusión del presente trabajo.


Análisis de datos

Se realizó un análisis de contenido de artículos seleccionados considerando las siguientes categorías: (a) caracterización de los materiales bibliográficos; (b) modelo conceptual que apoya la intervención; (c) variables de intervención y evaluación; (d) descripción sociodemográfica de los participantes (edad, sexo, nivel de escolaridad, raza); (e) descripción de intervención (duración, número de sesiones, metodología, actividades empleadas); (f) resultados alcanzados en que se justifique el éxito o no del programa, ya sea desde un análisis cuantitativo o cualitativo de los datos. Cada una de estas categorías fue codificada en matrices de análisis para comparar el contenido de los materiales bibliográficos seleccionados y así poder identificar similitudes y diferencias entre los diferentes artículos que reportaban programas en prevención del HIV y otras EST exitosos, implementados en la población adolescente y joven.


RESULTADOS

 Para presentar una síntesis de los hallazgos realizados desde la revisión sistemática de los 24 artículos científicos que cumplieron con los criterios de inclusión del presente trabajo, dividiéndose esa sección en las siguientes categorías de análisis: caracterización de los materiales bibliográficos, modelo conceptual que apoya la intervención, variables de intervención y evaluación, descripción sociodemográfica de los participantes, descripción de la intervención y resultados alcanzados. Se presenta esta organización de categorías para permitir a los lectores encontrar información respecto a los asuntos más importantes a considerarse a la hora de diseñar e implementar un programa de intervención en salud sexual y reproductiva, de acuerdo a lo expuesto en la literatura. Los resultados que aquí se sintetizan, se encuentran en la tabla 1.




Caracterización de los materiales bibliográficos

Para esta caracterización fueron tomadas en cuenta variables como el año y el país donde fueron realizadas las propuestas de intervención. Se constató que 14 de los 24 estudios que cumplían con las categorías de inclusión fueron implementados en Estados Unidos de América (EEUU), seis en países de idioma español, tres en África y uno en Vietnam, todos implementados entre 2004 y 2014. En esa línea, la mayoría de los estudios fueron publicados después de 2013. Aquellas pesquisas realizadas en EEUU presentaron mayor sistematización de datos, ya que indicaban de manera puntual y detallada las categorías objetivo para la intervención, así como su impacto en el atraso de la actividad sexual, el aumento del uso del preservativo y, por lo tanto, la prevención de EST y embarazo no deseado.


Modelo conceptual que apoya la intervención

En 19 de las 24 intervenciones revisadas fueron estructuradas propuestas de intervención a partir de modelos teóricos definidos, que fueron el Modelo de Habilidades de Comportamiento-Información-Motivación17, la Teoría de Género y Poder18, la Teoría de Acción Razón19 y el Modelo de Creencias en Salud20; sugiriendo que sus autores buscaban sostener los borradores y contenidos de sus programas para prevenir la infección por el HIV y otras EST en bases teóricas aceptadas por comunidades científicas. El modelo más utilizado fue el expuesto por Bandura21, como hito de la teoría social cognoscitiva, con el objeto de explicar los comportamientos humanos desde la interrelación entre factores cognoscitivos, afectivos y biológicos del individuo con su ambiente circundante. Parece que esta teoría es tenida en cuenta dentro de las diferentes propuestas aquí analizadas, ya que ofrecen de forma explícita los componentes considerados necesarios a la hora de proponer un programa de intervención, independientemente del tema que se busque trabajar.

Estos estudios destacan el valor de cuántos componentes el modelo de Bandura21 sugiere para caracterizar una intervención. Específicamente, estos trabajos resaltan los componentes informativos (para brindar conocimientos sobre los riesgos a la salud), las habilidades sociales y la autorregulación (de forma que se asegure que los participantes en la intervención lleven a la práctica los conocimientos adquiridos), aumento de la resiliencia y autoeficacia en el uso del preservativo, teniendo en cuenta la construcción de redes de apoyo que se conviertan en fuentes de información confiables y de acompañamiento.

Los estudios indican la importancia de integrar modelos teóricos para la estructuración de los mismos, con el fin de complementar y generar programas que sean integrales, exitosos y contesten a todas las necesidades específicas de las poblaciones con las que se va a trabajar22, 23, 24. Entre los más citados se encuentran el Modelo de Habilidades de Comportamiento-Información-Motivación, la Teoría de Género y Poder, y la Teoría Social Cognoscitiva.


Variables de intervención y evaluación

Esta categoría de análisis permite revelar cuáles son las variables incluidas en el abordaje de temas en salud sexual y reproductiva. En esta revisión sistemática se encontró que la variable conocimiento fue uno de los aspectos principales a desarrollarse, ya que de los 24 estudios, 21 reporta haberlo incluido dentro de sus intervenciones. Esta variable se destaca por el hecho de que los adolescentes que tienen conocimientos sobre el HIV y otras EST tienden a percibir mayor noción de riesgo, es decir, mayor probabilidad de reconocer la posibilidad de contagio frente a estas infecciones. Así, las investigaciones apuntan a que cuanto mayor el conocimiento, menores las prácticas de riesgo25,26,27,28,29.

Adicionalmente, 17 de las investigaciones incluyeron la variable autoeficacia, ya que ésta es una habilidad que promueve la acción a través de estrategias efectivas que previenen el riesgo frente al HIV, específicamente, los estudios trabajaban la capacidad para decir no a las relaciones sexuales, la habilidad para preguntar a la pareja sobre las relaciones sexuales anteriores y la capacidad para adquirir y utilizar correctamente los preservativos23,30,31,27,32.

Del mismo modo, 11 de los 24 estudios tuvieron en cuenta la adquisición de habilidades sociales, como la comunicación y la negociación. Este componente permite llevar a la acción aquellos conocimientos ya adquiridos a través de estrategias que permiten la solución de problemas para establecer acuerdos, la negociación del uso del preservativo y la toma de decisiones asertivas en función de la prevención del HIV33,34,27,35.

Finalmente, algunos de los estudios revisados sugieren que es importante incluir contenidos que trabajen la regulación emocional, ya que aquellos adolescentes y jóvenes que consiguen dirigir sus sentimientos son capaces de controlar sus comportamientos de manera asertiva36,25,37,26,28. Es importante analizar cómo están evaluando las diferentes propuestas de intervención, pues de esa forma es posible medir la eficacia de las propuestas de intervención y establecer el estándar de las propuestas y si las mismas son adecuadas para la población, proponiendo cambios cuando se necesario.

Dentro de esta revisión sistemática quedó en evidencia que, en relación a las metodologías implementadas para la evaluación del programa de intervención, la mayoría de los estudios expone un diseño cuantitativo de tipo longitudinal. Algunos estudios utilizaron un muestreo por conglomerado de dos fases para la selección de sus muestras. Otros no indicaron la estrategia creada.

Del mismo modo, la mayoría de los trabajos analizados evaluó la eficacia de sus intervenciones a través de cuestionarios que indagaban con respecto a conocimientos, actitudes, autoeficacia, percepción de riesgo y prácticas sexuales de riesgo. Los momentos de evaluación oscilaron entre dos y cuatro veces en el tiempo, antes y después de la intervención33,38,29. En este punto, cabe resaltar que muchos de los artículos que fueron desechados en esta revisión, no reportaban información con respecto a su metodología y forma de evaluación, lo cual no permitía dejar en evidencia su impacto.


Descripción sociodemográfica de los participantes

De los 24 artículos, 14 reportaron intervenciones realizadas en EEUU. Todos ellos fueron diseñados para los jóvenes de menor edad (entre 12 y 20 años), incluyendo aquellos grupos considerados de alto riesgo, como jóvenes latinoamericanos y afro-americanos. Además, todos ellos buscaron incluir jóvenes de recursos socioeconómicos y culturales limitados. Por otra parte, cuatro de éstos 14 trabajos se centraron en trabajar únicamente con mujeres, cuando otros buscaron incluir un mismo número de participantes de cada género. Del mismo modo, se implementaron los programas en adolescentes y jóvenes que cursaban entre el octavo y el undécimo grado de bachillerato o estaban iniciando la vida universitaria y pertenecían a instituciones educativas de estratos socioeconómicos bajos y medios39,22,23,40,38,31,29,35.

Se destaca la importancia del abordaje de la población adolescente y joven, ya que ésta se encuentra propensa a incurrir en conductas sexuales de riesgo para la infección por el HIV, visto que ese grupo está iniciando la vida sexual y no suele usar el preservativo, habiendo baja percepción de riesgo. Además, se consideran determinantes sociales como sexo y etnia, debido al aumento en la prevalencia del HIV en estos grupos de población41,42.


Descripción de las intervenciones

La implementación de los programas se caracterizó por su aplicación en grupos pequeños de aproximadamente 15 participantes. Parece que esta estrategia busca asegurar un mayor control sobre el manejo del grupo y asegurar la comprensión de los temas en cada participante.

El trabajo realizado con cada grupo osciló entre 4 y 15 sesiones, con duración entre dos y cuatro horas cada sesión. Cada una de las actividades diseñadas fue dictada por peritos bajo el uso de metodologías participativas, con el fin de permitir la construcción conjunta de conocimientos entre el facilitador y los participantes. Por esta razón, se promovían actividades que permitían el debate, el autoconocimiento, la ponderación, el análisis de sus limitaciones y estándares en situaciones de riesgo. Entre ellos, se destacó el uso del juego de papeles como estrategia para desarrollar temas como la comunicación asertiva, toma de decisiones y la negociación del preservativo. En general, el uso de estas metodologías permitía que los participantes pusieran en práctica las habilidades que fueron aprendiendo, ofreciendo la posibilidad, a los participantes y al facilitador, de retroalimentar los ejercicios. Finalmente, algunos estudios también hicieron uso de tecnologías como computadoras, internet, plataformas de redes sociales y mensajes de celular, buscando alcanzar los mismos objetivos de las metodologías anteriormente mencionadas, motivando a los participantes y retroalimentando sus intervenciones39,27.

Aquellas propuestas innovadoras que tuvieron un impacto significativo en la población, consiguieron establecer relaciones horizontales, en las cuales se promovía la interacción y el intercambio de concibes entre los adolescentes y quien dirigía la intervención, con el fin de promover la participación activa y la generación de estrategias propias.


Resultados alcanzados por las intervenciones evaluadas

Entendiendo que la mayoría de los estudios encontrados fueron de corte cuantitativo, en esta revisión sistemática se establecieron los siguientes criterios para definir si las propuestas fueron exitosas o no: a) evaluar en el tiempo los efectos de la intervención al comparar, por lo menos dos momentos: uno de pre-intervención y otro de post-intervención; b) especificar el análisis estadístico para medir el impacto de la propuesta (ej. valor estadístico empleado, nivel de significancia, intervalos de confianza, tamaño del efecto, etc.; ver tabla 2). Desde este análisis, se puede decir que de los 24 artículos, 20 fueron exitosos debido al impacto estadístico obtenido en las diferentes variables que se han trabajado dentro de las propuestas de intervención.




De manera general, los diferentes estudios indicaron que las variables que obtuvieron un efecto positivo fueron el conocimiento, la percepción de riesgo, a autoeficacia, las actitudes y el uso correcto del preservativo, lo cual permite la prevención del HIV y otras EST, así como las gestaciones no deseadas. Además, los estudios indicaron tener mayor impacto las variables asociadas al conocimiento sobre sexualidad y HIV que en prácticas sexuales preventivas de adolescentes y jóvenes. Por esta razón, estos mismos estudios proponen que para que las intervenciones sean exitosas, se debe incluir la formación de nuevos conocimientos y habilidades, así como el desarrollo de contenidos relacionados con la regulación emocional, el proyecto de vida, los derechos sexuales y reproductivos y las autopercepciones de sus participantes22,43,28.


DISCUSIÓN

De acuerdo con los diferentes hallazgos reportados en este trabajo, es fundamental reconocer que para desarrollar el contenido de un programa de intervención exitoso, éste debe estar justificado en varios modelos teóricos que guíen su desarrollo y sostengan sus borradores de intervención44. Estos modelos deben ofrecer bases claras para definir las pautas de intervención, deben contemplar conocimientos en salud y prevención, así como habilidades sociales y estrategias sobre autoeficacia. La revisión realizada en este trabajo dejó en evidencia que emplear este soporte teórico permite diseñar propuestas integradoras con sostén explicativo e interpretativo de las realidades sociales que emergen en un fenómeno tan complejo como es el abordaje de la sexualidad.

Con relación a las variables de intervención, fue evidente que las diversas propuestas se centraron en mayor medida en abordar herramientas de autoeficacia en el uso del preservativo, conocimientos sobre EST y, en algunos casos, en estrategias de comunicación y negociación45,34,29. Esto dejó en evidencia que aún existe un mirar de la sexualidad con enfoque en la perspectiva biológica y reproductiva, incluyendo en algunas ocasiones la dimensión afectiva de relación, pero olvidando su función erótica, variable que puede desempeñar un papel fundamental en las intervenciones debido al momento de desarrollo en que se encuentran los adolescentes y jóvenes, caracterizado por la exploración de nuevas experiencias y búsqueda de sensaciones de placer. Teniendo en cuenta lo expuesto por el Ministerio de Salud y de Amparo Social1, es fundamental exponer una nueva visión de la sexualidad que de un nuevo significado a su vivencia y que considere a la persona como un sujeto integral, político y social. Por eso se considera importante que futuras intervenciones definan el concepto de sexualidad que permea la intervención, de modo que ayude a escoger sus contenidos temáticos, así como su abordaje. Los resultados de esta revisión sugieren considerar la sexualidad y sus diferentes dimensiones (afectiva-comunicativa, erótica y biológica-reproductiva) para asegurar el interés de jóvenes y adolescentes en el programa de intervención. En este orden de ideas, se considera fundamental que los programas desarrollen componentes teóricos y habilidades sociales que permitan a los adolescentes aprender respecto a las formas de transmisión y métodos de prevención de las EST, sin derrumbar el reconocimiento de prácticas placenteras y seguras, así como la expresión de sentimientos, motivaciones y emociones para la vivencia de una sexualidad integral.

Además, se identificó la importancia de que las propuestas consideren diseños mixtos que integren perspectivas metodológicas cuantitativas y/o cualitativas rigurosas que permitan demostrar, objetivamente, la eficacia de la intervención, así como su impacto en la población adolescente y joven, ya que varios estudios fueron descartados de este análisis por no contar con información suficiente sobre su eficacia. Es obvio que el uso de diseños metodológicos apropiados permitirá contar con mayor evidencia empírica el abordaje de conocimientos y recomendaciones para los futuros estudios en salud sexual y reproductiva.

En cuanto a la metodología implementada para el desarrollo de las intervenciones, se encontró que los programas deben ser implementados por profesionales expertos en el tema de la sexualidad, que tengan una formación calificada y actualizada, que les permita tener conocimientos sobre las formas de transmisión y prevención de las EST. Sin embargo, ninguno de ellos explica que esta experiencia debe incluir conocimientos y manejo apropiado de las nuevas prácticas sexuales emergentes en los contextos sociales y culturales de la población con la cual se va a trabajar, considerando que estos conocimientos son necesarios para asegurar la pertinencia de las intervenciones. Obviamente esta coyuntura debe ser evaluada para apreciar su inclusión en los nuevos programas para mejorar la salud sexual y reproductiva de los adolescentes y jóvenes.

Se encontró que los programas deben tener una duración de al menos de 14 horas y deben ser realizados en grupos pequeños de aproximadamente 15 participantes, a fin de identificar las particularidades de los jóvenes, realizar un seguimiento más próximo y personalizado, así como tener mayor control del cumplimiento total del programa de intervención. Adicionalmente, los grupos pequeños demostraron mayor participación, ponderación y profundidad en los temas desarrollados. Lo anterior se complementa con lo expuesto por Mantilla et al.46, ya que estos autores mencionan la importancia de promover espacios y actividades que permitan un verdadero intercambio de saberes y aprendizajes.

Así, las actividades que se utilizan para desarrollar los temas deben promover la participación activa, la discusión y la práctica de conocimientos y habilidades adquiridos dentro del proceso. Estrada44 menciona que los programas de intervención exitosos implementan metodologías participativas que incluyen actividades lúdicas, ya que éstas permiten la construcción conjunta de conocimientos. De esta manera, la mayoría de las propuestas utilizaron actividades como los juegos de papeles, los debates, el uso de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), juegos didácticos, actividades reflexivas, entre otras. Ninguno de los 24 estudios analizados justifica su uso. No obstante, se considera que estas metodologías parecen funcionar en el trabajo con adolescentes y jóvenes, pues les permite observar y observarse en diferentes situaciones próximas a su contexto cotidiano, identificar y aprender con respecto a cuáles son los factores de riesgo que se pueden enfrentar y cómo resolver algunas circunstancias aplicando técnicas asertivas de negociación y comunicación. Con eso, se considera que las metodologías interactivas y participativas, como las mencionadas anteriormente, permiten aprender haciendo, promoviendo un diálogo de saberes entre facilitador y participantes.

Para diseñar propuestas que apunten a que los jóvenes puedan gozar de una sexualidad placentera y responsable, es esencial reconocer las dudas, mitos, temores asociados al tema de la sexualidad, teniendo en cuenta los cambios biopsicosociales por los que están atravesando en este momento del ciclo vital. Del mismo modo, los programas de intervención deberán considerar metodologías participativas y proponer contenidos que desarrollen capacidades cognoscitivas, comunicativas y emocionales, que permitan la consolidación de conocimientos, actitudes, creencias y habilidades sociales que sean la base para que los jóvenes adquieran confianza, identidad, independencia y autonomía a la hora de tomar decisiones y adoptar prácticas sexuales saludables y de autocuidado personal. Por esta razón, futuros estudios deberán implementar programas de intervención que no solo se centren en la dimensión biológica y reproductiva, sino que consideren un abordaje holístico de la sexualidad, abordando la dimensión comunicativa, afectiva y erótica. Siendo así, deben incluir la apropiación de derechos sexuales y reproductivos, el reconocimiento de los factores protectores y de riesgo de los participantes, así como el contexto, las características personales del sujeto y sus prácticas sexuales, a fin de generar propuestas de acuerdo con las necesidades específicas de la población adolescente y joven con la cual se está trabajando. Finalmente, reconocer la importancia de establecer líneas de base antes de generar el desarrollo temático de las intervenciones, debido a que cada grupo de adolescentes y jóvenes tiene características particulares frente a sus vivencias y expresiones de la sexualidad.


NOTA

Soporte Financiero: Financiado por el Programa Nacional de Formación de Capital Humano del Departamento de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias) de Colombia y por la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali.


REFERENCIAS

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