Revista Adolescência e Saúde

Revista Oficial do Núcleo de Estudos da Saúde do Adolescente / UERJ

NESA Publicação oficial
ISSN: 2177-5281 (Online)

Vol. 15 nº 2 - Abr/Jun - 2018

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Páginas 56 a 64


Dieta y factores de riesgo para enfermedad cardiovascular en escolares adolescentes: estudio transversal

Diet and risk factors for cardiovascular disease in scholar adolescents: cross-sectional study

Dieta e fatores de risco para doença cardiovascular em escolares adolescentes: estudo transversal

Autores: Dandara Milena Gomes dos Santos1; Simone Augusta Ribas2

1. Nutricionista Residente del Hospital Universitario Gaffrée Guinle (UNIRIO). Río de Janeiro, RJ, Brasil. Graduada en Nutrición por la Universidad Castelo Branco (UCB-RJ). Río de Janeiro, RJ, Brasil
2. Profesora Adjunta del Departamento de Nutrición en Salud Pública - Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (UNIRIO). Río de Janeiro, RJ, Brasil

Dandara Milena Gomes dos Santos
Rua Vaz de Toledo, nº 144, apto 404, Engenho Novo
Rio de Janeiro, RJ, Brasil. CEP: 20.780-150
(dandaramilena@hotmail.com)

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Como citar este artículo

Palabra Clave: Adolescente, factores de riesgo, enfermedades cardiovasculares.
Keywords: Adolescent, cardiovascular diseases, risk factors.
Descritores: Adolescente, fatores de risco, doenças cardiovasculares.

Resumen:
OBJETIVO: Investigar la calidad de la dieta y su relación con factores de riesgo para enfermedad cardiovascular en estudiantes adolescentes en una escuela de la red pública.
MÉTODOS: Participaron en este estudio descriptivo, prospectivo y transversal, 100 escolares, con edades entre 14 y 18 años, de ambos sexos, matriculados en una escuela de la red de enseñanza pública situada en la ciudad de Río de Janeiro. Los resultados investigados fueron: niveles insuficientes de actividad física, hábitos alimenticios inadecuados, presión arterial elevada, etilismo, exceso de peso corporal y tabaquismo.
RESULTADOS: Se constató que del total de la muestra investigada, el 31% de los estudiantes tenía sobrepeso, el 65% era inactivo y el 32% presentó una presión arterial sistólica y un 15% diastólica alterada. En cuanto al perfil dietético, se verificó un elevado consumo de proteína (19,4% del valor energético total) y de sodio (4917mg / día). El inverso fue observado en relación a los nutrientes cardio-protectores, en el cual el consumo estuvo por debajo de la recomendación dietética diaria preconizada: calcio (239,4mg), fibras (13,4 g) y grasas mono-insaturadas (6,5%). Además, se verificó que los adolescentes con sobrepeso fueron los que presentaron mayores porcentajes de alimentación inadecuada en la ingestión de lípidos (p = 0,03) y de calcio (p = 0,03) en comparación con los adolescentes eutróficos.
CONCLUSIÓN: Tales hallazgos refuerzan que los factores de riesgo están cada vez más presentes en niños y adolescentes, intensificando la necesidad de la implantación de acciones de salud dirigidas hacia las edades tempranas.

Abstract:
OBJECTIVE: Investigate the quality of diet and its relation with risk factors for cardiovascular disease in adolescent students in a public school.
METHODS: A descriptive, prospective and cross - sectional study included 100 students with ages between 14 to 18 years old, of both sexes, enrolled in a public school system located in the city of Rio de Janeiro. The investigated outcomes were: insufficient levels of physical activity, inadequate eating habits, high blood pressure, alcoholism, excess body weight and smoking.
RESULTS: It was found that 31% of the students were overweight, 65% were inactive, 32% had systolic blood pressure and 15% had diastolic alterations. Regarding the dietary profile, there was a high protein intake (19.4% of the total energetic value) and sodium (4917 mg / day). The inverse was observed in relation to cardioprotective nutrients, in which the consumption was below the daily dietary recommendation: calcium (239.4mg), fibers (13.4g) and monounsaturated fats (6.5%). In addition, it was found that overweight adolescents presented the highest percentages of dietary inadequacies regarding lipidsintake (p = 0.03) and calcium (p = 0.03) when compared to eutrophic adolescents.
CONCLUSION: These findings reinforce that risk factors are increasingly present in children and adolescents, intensifying the necessity to implement health actions directed at the early ages.

Resumo:
OBJETIVO: Investigar a qualidade da dieta e sua relação com fatores de risco para doença cardiovascular em estudantes adolescentes em uma escola da rede pública.
MÉTODOS: Participaram deste estudo descritivo, prospectivo e transversal, 100 escolares, com idade entre 14 e 18 anos, de ambos os sexos, matriculados em uma escola da rede de ensino pública situada na cidade do Rio de Janeiro. Os desfechos investigados foram: níveis insuficientes de atividade física, hábitos alimentares inadequados, pressão arterial elevada, etilismo, excesso de peso corporal e tabagismo.
RESULTADOS: Constatou-se que do total da amostra investigada, 31% dos estudantes tinham excesso de peso, 65% eram inativos e 32% apresentaram pressão arterial sistólica e 15% diastólica alterada. Quanto ao perfil dietético, verificou-se um elevado consumo de proteína (19,4% do valor energético total) e de sódio (4917mg/dia). O inverso foi observado em relação aos nutrientes cardioprotetores, no qual o consumo esteve abaixo da recomendação dietética diária preconizada: cálcio (239,4mg), fibras (13,4g) e gorduras monoinsaturadas (6,5%). Ademais, verificou-se que os adolescentes com excesso de peso foram os que apresentaram maiores percentuais de inadequações alimentares na ingestão de lipídios (p=0,03) e de cálcio (p=0,03) quando comparado aos adolescentes eutróficos.
CONCLUSÃO: Tais achados reforçam que os fatores de risco estão cada vez mais presentes em crianças e adolescentes, intensificando a necessidade da implantação de ações de saúde direcionadas para as idades precoces.

INTRODUCCIÓN

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) se consideran las principales causas de muerte en Brasil, donde el 4,2% de la población (6,1 millones de personas), con 18 años o más fueron diagnosticadas con alguna enfermedad del corazón en 20131. A pesar de que la mayoría de las manifestaciones clínicas surgen en la edad adulta, se constató que el exceso de peso, el sedentarismo, la mala alimentación, el uso del alcohol y del tabaco son factores de riesgo (FR) que se están manifestando cada vez más temprano en la infancia y la adolescencia2 en nuestro país, debido a los cambios en el estilo de vida y en los hábitos alimenticios de la población.

El actual escenario nutricional contribuye a la epidemia de obesidad y de otras enfermedades crónicas que ya alcanzan a todos los grupos de edad, incluyendo los adolescentes. El consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, ricos en grasa, sodio y azúcares simples, la omisión o sustitución de comidas por refrigerios, el bajo consumo de alimentos naturales (frutas y hortalizas) y preparaciones culinarias que valoren los aspectos regionales, son algunos ejemplos de este escenario3. La globalización, la urbanización y la falta de control en la publicidad comercial de alimentos pueden estar contribuyendo a acelerar este proceso.

Además de la dieta, otros FR como sedentarismo y estilo de vida inadecuado, están cada vez más presentes en el público infantil. Los datos de la Encuesta Nacional de Salud del Escolar4 (PeNSE) realizada en 2015, revelaron que cerca del 60,8% de los adolescentes fueron clasificados como insuficientemente activos y el 4,8% como inactivos, asociados principalmente al aumento de ocio pasivo (número de horas gastadas frente a la televisión e internet). En relación a hábitos inadecuados, el 19,6% ya experimentó el cigarrillo y el 26,1% hace o hizo uso de bebida alcohólica5.

A partir de lo expuesto, se percibe que actualmente, la población pediátrica ya presenta riesgo de desarrollar síndromes plurimetabólicos (obesidad, hipertensión, diabetes mellitus y dislipidemia) y la enfermedad cardiovascular, resaltando la importancia del diagnóstico y estrategias de prevención de forma precoz2. De este modo, este trabajo tuvo como propósito evaluar la calidad de la dieta y la predominio de factores de riesgo para enfermedad cardiovascular en escolares adolescentes.


MÉTODOS

Se trata de un estudio descriptivo, transversal y prospectivo, cuya base poblacional fue constituida por 100 adolescentes (14-18 años), de ambos sexos, matriculados en una escuela de la red pública situada en la ciudad de Río de Janeiro. En el presente estudio, sólo participaron los alumnos cuyos responsables o los estudiantes de más de 18 años firmaron el término de consentimiento libre aclarado (TCLE) y el Término de asentimiento. El presente estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación de la Fundación Oswaldo Cruz (Dictamen en el 1.610.816).

La investigación fue realizada por medio de un protocolo estandarizado con preguntas abiertas y cerradas, las cuales fueron recolectadas de los participantes de las siguientes informaciones: datos antropométricos, dietéticos, socioeconómicos, sociales y la presión arterial.

Para evaluar el estado nutricional de los adolescentes, se midió peso (kg), estatura (m) y circunferencia de la cintura (cm). A partir de estos datos se calcularon los índices antropométricos: Índice de Masa Corporal (IMC = Peso / Estatura²) por edad (IMC / I) y estatura por edad (E / I). La clasificación del estado nutricional siguió la clasificación recomendada por el Sistema de Vigilancia Alimenticia y Nutricional (SISVAN)5, referencia adoptada por la Organización Mundial de la Salud de 2007. Para la clasificación de la circunferencia de la cintura (CC) se adoptó el punto de corte del percentil 906.

Los datos cualitativos y cuantitativos sobre el comportamiento alimenticio de los adolescentes fueron evaluados por medio del recordatorio de 24 horas, en el cual se calculó el consumo de macronutrientes, micronutrientes, fracciones de la grasa total y fibras, con la ayuda del programa Avanutri Revolution®. La evaluación de la adecuación de los macronutrientes y micronutrientes se realizó de acuerdo con el consumo dietético de referencia (DRI). Para el análisis del consumo habitual de sodio, se aplicó un cuestionario de frecuencia alimenticia con alimentos ricos en sodio (QFARS), basado en el estudio de Manfroi (2009) (7), el que se compone de 26 ítems alimenticios y la frecuencia puede ser descrita de 0 a 10 veces y con la unidad de tiempo variando en día, semana, mes y año.

La evaluación del estilo de vida de los estudiantes, fue realizada por las informaciones obtenidas referentes a la actividad física, hábitos sedentarios, historia familiar, tabaquismo y el consumo de alcohol. Se clasificó como suficientemente activo al que ejerció actividad física por encima de 300 minutos por semana8. En cuanto a los hábitos de ocio pasivo (horas frente a la TV, ordenador y video juegos), fue considerado como comportamiento sedentario de riesgo cuando el tiempo fue mayor o igual a 4 horas/día9. En cuanto al cigarrillo, los alumnos fueron consultados si el hábito de fumar es presente, si éste fue interrumpido o si sólo hubo experimentación. Y también se abordaron sobre la ingestión de alcohol, su cantidad y frecuencia.

Al medir los niveles presóricos fue clasificado como normotenso, al adolescente que presentó un valor de la presión arterial por debajo del percentil 90, limítrofe cuando los valores quedan entre los percentiles 90 y 95, e hipertenso cuando el valor fue igual o superior al percentil 95(10).

Todos los análisis se efectuaron en el SPSS versión 22.0. Los análisis descriptivos incluyeron cálculos de proporciones, promedio y desviación estándar (DP). Se utilizó la prueba del chi-cuadrado para comparar la prevalencia de factores de riesgo cardiovascular por el género o estado nutricional.


RESULTADOS

La muestra inicial del estudio era de 126 adolescentes, y después del reclutamiento hubo renuncia y/o rechazos (n = 26, 3,2%), totalizando 100 adolescentes con edad media de 16,9 ± años para el análisis final de datos.

De acuerdo con la Tabla 1, se puede constatar que gran parte de los participantes era del sexo masculino, de la raza parda, de condición socioeconómica baja, sedentarios y que presentaron al menos un FR en la historia familiar (HF) para ECV. Se verificó que la mayoría de la HF fue positiva para la hipertensión (29%), la diabetes (20%) y la obesidad (9%). En cuanto al estilo de vida, se observó que la experimentación de bebidas alcohólicas (p = 0,04) y del tabaco (p = 0,04) entre los adolescentes fue más predominante en el sexo femenino.




Al evaluar por el género, se notó que el sexo femenino presentó un mayor porcentaje de inactividad física, exceso de peso y circunferencia de cintura elevada en comparación con el sexo masculino (Tabla 2). A pesar de que el 60% de la población investigada posee un pasatiempo pasivo por encima de lo recomendado (> 4 horas al día), no hubo diferencia entre los sexos. En cuanto a la presión arterial, se pudo constatar que el 32% de los adolescentes investigados, presentaron alteraciones de los niveles presóricos sistólicos, siendo más predominantes en el sexo femenino (p = 0.03) (Tabla 3).






Al investigar el riesgo de desarrollar síndrome metabólico (SM) entre los participantes, se observó que el 3% de los adolescentes presentaron concomitantemente factores como: exceso de grasa abdominal y presión arterial elevada.

En cuanto al comportamiento alimenticio de los participantes, se observó la presencia de hábitos inadecuados tanto desde el punto de vista cualitativo como el cuantitativo.

Dentro de los ítems dietéticos investigados, se constató que los escolares presentaron un consumo medio proteico elevado (1,7g/Kg/día), una baja ingestión de fibras (<20g /día) y de calcio (<1000mg /día) en ambos sexos. Además, el promedio del consumo habitual de sodio entre los adolescentes fue de 1730,9 mg. Es importante destacar que los adolescentes informaron tener una frecuencia semanal en el consumo de condimentos industrializados (70%), fideos instantáneos (79%) y refrigerantes (95%). Se observó también el bajo consumo de frutas, verduras y legumbres, contribuyendo al perfil dietético presentado. En cuanto al perfil lipídico de la dieta, se verificó que el 27,2% de los adolescentes presentaron consumo de colesterol dietético superior a 300mg / día, y un bajo consumo de grasa mono insaturada (80%), siendo mayor el predominio entre los niños (p = 0, 01).

Al comparar el consumo dietético entre los adolescentes eutróficos y con exceso de peso, se observó que sólo hubo diferencia estadística en cuanto al porcentaje de carbohidratos obtenido del valor calórico total de la dieta (p = 0.03) (Tabla 4). En el análisis del consumo entre los géneros, se constató que los niños tuvieron mayor consumo energético (p = 0,01), lipídico (p = 0,01), de hierro (p <0,01) y cinc (p = 0,03).




 En cuanto a la ingestión de micronutrientes, también se constató inadecuaciones en la población investigada. La ingesta media diaria de calcio y potasio fue de sólo 335,16 mg y 1369 mg, respectivamente, demostrando que casi la totalidad (99%) de los adolescentes tuvieron consumo de estos micronutrientes por debajo de la recomendación diaria recomendada para el grupo de edad, no habiendo diferencia estadística entre los sexos. A pesar de que la evaluación media de ingesta de sodio por medio del recordatorio de 24 horas, está dentro de lo recomendado (2300mg), vale exponer que el 25% de los participantes presentaron su consumo por encima de la IDR, principalmente del sexo masculino. Además, al evaluar el consumo habitual de sodio por el QFARS, se constató que este consumo elevado fue aún más expresivo, en ambos sexos, sin embargo, con mayor predominio entre los niños (4917mg/día), prácticamente el doble del nivel tolerable de mayor ingestión (2500mg), de los cuales el 12% estaba asociado a niveles elevados de presión.

Al verificar la relación entre los ítems dietéticos y el estado nutricional presentado por los adolescentes, se puede observar que los escolares que presentaron mayores valores de puntuación Z de IMC, fueron los que tuvieron menor consumo de calorías (r=-0,25, p=0,02) y carbohidrato (r=-0,27, p=0,01). Los adolescentes que tuvieron mayor consumo de colesterol dietético, fueron los que presentaron mayores valores de presión arterial sistólica (r=0,3, p=0,01).


DISCUSIÓN

Nuestros resultados revelaron que casi la mitad de los adolescentes presentó algún FR positivo para ECV, siendo los más predominantes en la muestra: obesidad, inactividad física, presión diastólica alterada y un consumo dietético elevado de sodio, escenario nutricional cada vez más presente también en otras regiones del mismo, país11. En un editorial reciente Schieri y Cardoso (2016)(12) informaron que el aumento de casos de hipertensión en jóvenes, proviene principalmente del aumento del exceso de peso, el cual se puede asociar de forma independiente con la inactividad física, el creciente consumo de sodio, azúcar y un estilo de vida inadecuado.

Entre los FR anteriormente citados, destacamos el predominio del exceso de peso (31%), de grasa en la región central (14%) y niveles indeseables presóricos (32%). A pesar de este cuadro nutricional, sólo el 3% de la muestra presentó un cuadro de SM. Los datos publicados previamente en la literatura reportaron tasas de prevalencia de SM entre 2% y 9% en adolescentes13 consistentes con nuestros hallazgos. En Brasil, todavía existen pocos estudios investigando la prevalencia de SM en muestras representativas de adolescentes. La mayoría sugiere que el motivo de la SM en individuos jóvenes, está vinculada al exceso de peso y la obesidad abdominal, normalmente relacionada al sedentarismo y una alimentación aterogénica14.

En cuanto a la actividad física, más de la mitad de los participantes investigados eran sedentarios y presentaron horas de ocio pasivo por encima del tiempo recomendado, a pesar de que el porcentaje encontrado es inferior a la de otras investigaciones4,15. Como se mencionó en otra publicación, aunque la práctica de la actividad física regular trae innumerables beneficios, como control de los niveles séricos presóricos, de la glucemia y del colesterol, todavía es poco vivida en este público, principalmente en el sexo femenino14. El ascenso del uso de juegos electrónicos virtuales frente al ocio activo (saltar cuerda, elástico y andar en bicicleta), puede ser señalado como uno de los principales factores de inactividad física en la adolescencia.

En cuanto al comportamiento alimenticio, se constató la misma situación revelada hace años en diversas investigaciones epidemiológicas4,16, un consumo preponderante de alimentos ultra-procesados frente a alimentos in natura, que contribuyen de forma positiva al desarrollo de enfermedades coronarias. El consumo de frituras, salchichas y embutidos también fue frecuentemente reportado por la mayoría de los jóvenes así como el bajo consumo de frutas, verduras y legumbres, que puede haber contribuido a los casos de niveles de presión elevados, observado también por Schommer et al. (2014)17, en el que hizo la misma evaluación.

El reducido consumo de fibras, frutas y hortalizas entre adolescentes brasileños se observa frecuentemente en estudios nacionales. La PeNSE4 de 2015 reveló que entre los adolescentes sólo el 32,7% consumen frutas frescas y el 37,7% consume hortalizas en cinco días o más en la semana.

Mientras que por un lado nuestros adolescentes presentaron bajo consumo de fibras, por otro se observó un consumo proteico elevado, que debe derivarse del consumo de carnes y derivados, y no de la leche, ya que el 99% de los participantes presentó consumo insuficiente de calcio. Se sugiere que este hecho puede estar relacionado con la sustitución de alimentos como leche y derivados por refrescos y bebidas azucaradas en el día a día de los adolescentes18.

Otro ítem destacado en el estudio aún relacionado a la dieta, fue que el promedio de consumo de sodio sea el doble de la recomendación de ingestión máxima tolerable (UL), resultado similar al encontrado por Peter et al. (2009)19. Esta excesiva ingesta de sodio puede estar relacionada a los malos hábitos alimenticios presentados por los escolares, caracterizados por el elevado consumo de alimentos fuente de este mineral como aperitivos, fast foods, carnes de barbacoa, condimentos industrializados, refrescos y fideos instantáneos. Y una alimentación con alto contenido de sodio puede influir en el desarrollo de cambios en la función renal y la hipertensión arterial, como se observó en esta investigación, en la que mostró asociación de niveles presóricos alterados con consumo en exceso de sodio en el 12% de los adolescentes. Se resalta como potencialidad del estudio, la evaluación de la ingestión de este micronutriente por dos tipos de encuestas dietéticas. La evaluación por medio de QFRAS reveló que el consumo habitual de sodio, fue aún mayor en comparación con el recordatorio de 24 horas, demostrando que esta encuesta dietética puede subestimar los resultados, ya que evalúa apenas el consumo precoz de un día.

La relación encontrada de la dieta con el estado nutricional y la presión arterial, sugiere que los adolescentes que presenten exceso de peso deban ser los más motivados a cambiar hábitos alimenticios y estilo de vida para alcanzar el peso adecuado para su grupo de edad, por la menor ingesta de carbohidratos y calorías comparados con los eutróficos. El consumo de alimentos con alto contenido de lípidos y colesterol, puede haber contribuido a la alteración de la presión arterial sistólica.

En cuanto al estilo de vida, el uso del alcohol y del tabaco generalmente se inicia en edades tempranas, pudiendo extenderse por toda la vida. Se ha convertido en un cuadro preocupante, ya que son crecientes las evidencias de que el consumo de bebidas alcohólicas y el uso de cigarrillo están asociados a la mayor acumulación de grasa visceral y total, teniendo como consecuencia el aumento del riesgo de SM y diabetes tipo 2 cuando adulto20 . En el caso de los adolescentes que consumen bebidas alcohólicas (55,5%), así como lo visto por Silva (2009)9

Una limitación presentada en este estudio, está relacionada al pequeño tamaño de la muestra. Sin embargo, esta investigación se muestra importante una vez que se han evaluado los diversos factores de riesgo comúnmente vistos entre los adolescentes y que están relacionados con la ECV.


CONCLUSIÓN

Se puede concluir que nuestros adolescentes están cada vez más expuestos a los FR cardiovasculares, reforzando la importancia de políticas públicas de salud en la atención básica que promuevan cambios en los hábitos alimenticios y estilo de vida, antes de que ocurra el desarrollo de enfermedades crónicas en la vida adulta. Se puede concluir que nuestros adolescentes están cada vez más expuestos a los FR cardiovasculares, reforzando la importancia de políticas públicas de salud en la atención básica que promuevan cambios en los hábitos alimenticios y estilo de vida, antes de que ocurra el desarrollo de enfermedades crónicas en la vida adulta.


REFERENCIAS

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