Revista Adolescência e Saúde

Revista Oficial do Núcleo de Estudos da Saúde do Adolescente / UERJ

NESA Publicação oficial
ISSN: 2177-5281 (Online)

Vol. 15 nº 3 - Jul/Sep - 2018

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Páginas 69 a 80


Variables asociadas a la práctica del bullying en una muestra nacional de estudiantes

Variables associated with the practice of bullying in a national sample of students

Variáveis associadas à prática do bullying em uma amostra nacional de estudantes

Autores: Wanderlei Abadio de Oliveira1; Jorge Luiz da Silva2; Iara Falleiros Braga3; Flávia Carvalho Malta de Mello4; Rogério Ruscitto do Prado5; Marta Angélica Iossi Silva6; Deborah Carvalho Malta7

1. Doctorado en Ciencias (Programa de Post-Graduación Enfermería en Salud Pública - EERP-USP). En práctica de post-doctorado junto al Departamento de Psicología de la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de Ribeirão Preto - FFCLRP-USP. Ribeirão Preto, SP, Brasil
2. Doctorado en Ciencias (Programa de Post-Graduación Enfermería en Salud Pública - EERP-USP). Profesor del Programa de Maestría y Doctorado en Promoción de Salud de la Universidad de Franca (UNIFRAN). Franca, SP, Brasil
3. Doctorado en Ciencias (Programa de Post-Graduación Enfermería en Salud Pública - EERP-USP). Profesora Adjunta del Departamento de Terapia Ocupacional de la Universidad Federal de Paraíba (UFPB). João Pessoa, PB, Brasil
4. Doctorado en Ciencias (Programa de Post-Graduación Enfermería en Salud Pública - EERP-USP). Ribeirão Preto, SP, Brasil
5. Doctorado en Medicina Preventiva por la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (USP). São Paulo, SP, Brasil
6. Doctorado en Enfermería en Salud Pública por la Universidad de São Paulo (USP). Profesora Libre Docente de la Escuela de Enfermería de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo - EERP-USP. Ribeirão Preto, SP, Brasil
7. Doctorado en Salud Colectiva por la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP). Profesora Adjunta de la Escuela de Enfermería de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). Belo Horizonte, MG, Brasil

Wanderlei A. de Oliveira
Universidade de São Paulo - Avenida Bandeirantes, 3900
Escola de Enfermagem de Ribeirão Preto, sala 72. CEP: 14040-902
(wanderleio@hotmail.com)

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Como citar este artículo

Palabra Clave: Violencia, salud del adolescente, servicios de salud escolar.
Keywords: Violence, adolescent health, school health services.
Descritores: Violência, saúde do adolescente, serviços de saúde escolar.

Resumen:
OBJETIVO: Analizar comparativamente datos sobre la práctica de bullying escolar entre niños y niñas, considerando asociaciones entre variables sociodemográficas, de contexto familiar, de salud y de comportamientos de riesgo.
MÉTODOS: Participaron de la investigación 102.301 estudiantes del 9º año de la Enseñanza Fundamental de todo territorio nacional. Los datos fueron recolectados en 2015 por medio de un cuestionario auto aplicable, disponible en aparatos smartphones. Se desarrollaron análisis descriptivos y multivariados.
RESULTADOS: Los niños practicaron más bullying que las niñas, el 24,2% y el 15,6%, respectivamente. La práctica del bullying se asoció en ambos sexos en relación a las siguientes variables: grupo de edad de 15 y 16 años o más; color de la piel; estudiar en la escuela privada; sentimientos de soledad; insomnio; punición física; baja supervisión parental; uso de tabaco, alcohol y experimentación de drogas. La principal contribución del estudio fue la identificación de que los estudiantes que practican bullying, independientemente del sexo, presentan sufrimiento y comportamientos de riesgo a la salud.
CONCLUSIÓN: Los resultados enfatizan la necesidad de programas antibullying con foco en aspectos multidimensionales, pudiendo ser utilizados para orientar y subsidiar acciones de salud en las escuelas brasileñas.

Abstract:
OBJECTIVE: Analyze comparatively data on the practice of school bullying among boys and girls, considering associations between sociodemographic variables, family context, health and risk behaviors.
METHODS: A total of 102.301 students from the 9th grade of Elementary School of all Brasil participated in the study. Data were collected in 2015 through a self-report questionnaire, available on smartphones. Descriptive and multivariate analyzes were developed.
RESULTS: The boys practiced more bullying than the girls, 24.2% and 15.6%, respectively. The practice of bullying was associated in both sexes according to the following variables: age group of 15 and 16 years and over; skin color; studying in private school; feelings of loneliness; insomnia; physical punishment; low parental supervision; use of tobacco, alcohol, and drug testing. The main contribution of the study was that student that identification that students who practice bullying, regardless of gender, suffers and present suffering and present health risk behaviors.
CONCLUSION: The results emphasize the need for antibullying programs that focus on multidimensional aspects, that can be used to guide and subsidize health actions in Brazilian schools.

Resumo:
OBJETIVO: Analisar comparativamente dados sobre a prática de bullying escolar entre meninos e meninas, considerando associações entre variáveis sociodemográficas, de contexto familiar, de saúde e de comportamentos de risco.
MÉTODOS: Participaram da pesquisa 102.301 estudantes do 9º ano do Ensino Fundamental de todo território nacional. Os dados foram coletados em 2015 por meio de questionário autoaplicável, disponibilizado em aparelhos smartphones. Análises descritivas e multivariadas foram desenvolvidas.
RESULTADOS: Os meninos praticaram mais bullying que as meninas, 24,2% e15,6%, respectivamente. A prática do bullying foi associada em ambos os sexos em relação às seguintes variáveis: faixa etária de 15 e 16 anos ou mais; cor da pele; estudar em escola privada; sentimentos de solidão; insônia; punição física; baixa supervisão parental; uso de tabaco, álcool e experimentação de drogas. A principal contribuição do estudo foi a identificação de que os estudantes que praticam bullying, independente do sexo, apresentam sofrimento e comportamentos de risco à saúde.
CONCLUSÃO: Os resultados enfatizam a necessidade de programas antibullying com foco em aspectos multidimensionais, podendo ser utilizados para orientar e subsidiar ações de saúde nas escolas brasileiras.

INTRODUCCIÓN

El bullying es un problema de salud pública identificado en todo el mundo1. Se trata de un tipo de violencia caracterizada por la repetición y la intencionalidad de las agresiones, así como por el desequilibrio de poder existente entre agresores y víctimas2. Diversos estudios documentan que no sólo sufrir bullying, pero también practicarlo es perjudicial para los estudiantes, ocasionando problemas en la salud, en el funcionamiento psicológico y en las relaciones interpersonales3,4. El ser un agresor fue asociado a creencias negativas sobre los demás, inseguridad, insomnio, uso de tabaco, alcohol, otras drogas, práctica de violencia familiar, evasión escolar, conducta infracción, entre otros,5. Además, los agresores generalmente proceden de ambientes familiares señalados por conflictos, aspecto que los hacen vulnerables, pudiendo contribuir a que reproducen los estilos familiares más agresivos en las interacciones con los colegas en la escuela6.

Aunque muchas investigaciones ya se han dedicado al estudio del bullying escolar, los agresores fueron objeto de pocas de ellas, pues, en general, las víctimas y el proceso de victimización son priorizados5. De la misma forma, aunque las diferencias de género se consideran en relación a la prevalencia de bullying en la mayoría de los estudios, pocos son aquellos que investigan esas diferencias en relación a otras variables asociadas a la ocurrencia de ese fenómeno en las escuelas. Por ejemplo, un estudio canadiense identificó asociación entre el bullying y el uso del tabaco sólo para las niñas7. Por lo tanto, dada la importancia del género en la comprensión de la dinámica del bullying, especialmente a partir de la figura de los agresores cuyos datos existentes son más escasos en relación a las víctimas, es fundamental explorar mejor el modo como los niños y las niñas difieren en algunos aspectos asociados a la práctica de bullying.

El objetivo de este estudio fue analizar comparativamente datos sobre la práctica de bullying escolar entre niños y niñas adolescentes, considerando asociaciones entre variables sociodemográficas, de contexto familiar, de salud y de comportamientos de riesgo.


MÉTODO

La tercera edición de la Encuesta Nacional de Salud del Escolar (PeNSE 2015) se trata de una encuesta epidemiológica de corte transversal, que recogió datos de escolares del 9º año de la Enseñanza Fundamental de escuelas públicas y privadas en todo Brasil. Se destaca que más informaciones sobre el método y los procedimientos para la definición del grupo de muestreo de la investigación pueden ser consultadas en una publicación específica8.

Participantes

La muestra fue representativa de todo Brasil e incluyó ciudades de los 27 estados y del Distrito Federal. Participaron del estudio 102.301 estudiantes. Los criterios para la inclusión en el estudio fueron: ser estudiante debidamente matriculado en el 9º año de la Enseñanza Fundamental, estar presente el día de la recolección de datos y concordar con la participación en la investigación.

Procedimientos

El cuestionario para la recolección de datos fue aplicado de forma colectiva en las escuelas durante el horario de clase. Todos los estudiantes presentes en la fecha de recolección fueron invitados a participar en la investigación. Agentes entrenados del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) administraron la aplicación del instrumento que estaba insertado en smartphones con módulos temáticos que variaban en número de cuestiones. Los estudiantes recibieron las orientaciones y respondieron el instrumento cuyo tiempo promedio de aplicación fue de 50 minutos.

Instrumento

El cuestionario de la PeNSE abordaba los siguientes temas: aspectos socioeconómicos; contexto social y familiar; experimentación y consumo de drogas; salud sexual y reproductiva; violencias, seguridad y accidentes; percepción de la imagen corporal; entre otros. La mensajería relacionada con el bullying practicado fue obtenida por la cuestión: "En los últimos 30 días, usted se burló, intimidó o molestó a alguno de sus compañeros de la escuela tanto que él se lastimó, se sintió ofendido o humillado?". Las respuestas fueron categorizadas en NO (nunca, raramente, a veces) y SI (la mayor parte del tiempo, siempre).

Se consideró el modelo conceptual de que están asociados a la práctica del bullying factores demográficos, factores relacionados a la salud mental (soledad, insomnio, y no tener amigos), situaciones familiares como (vivir con los padres, supervisión familiar, violencia familiar, clases) y comportamientos de riesgo (uso de sustancias psicoactivas)5. Por lo tanto, se probaron asociaciones con las siguientes variables: sexo; edad; color de la piel; dependencia administrativa de las escuelas; conformación familiar; supervisión familiar; falta a las clases sin autorización; sentimientos de soledad; cuadro de insomnio; indicación de relaciones de amistad; y comportamientos de riesgo (uso del tabaco, alcohol o drogas).

Análisis de los datos

Inicialmente, por medio de estadística descriptiva, se realizó el cálculo de la prevalencia de practicarse bullying, según las variables sociodemográficas, de contexto familiar, violencia familiar, salud mental y comportamientos de riesgo. Posteriormente, el análisis bivariado fue realizado, calculando los OddsRatios (ORs) no ajustados, empleando regresión logística bivariada. Por último, se realizó un análisis de regresión multivariada para el desenlace examinado, en la cual se inserta las variables independientes que presentaron asociación con los resultados a nivel p <0,20, calculando los OR ajustados (ORa), con sus respectivos intervalos (IC95%). Se consideraron en el modelo final aquellas variables con un nivel de significancia de 0,05. Para todos los análisis fueron considerados la estructura de muestra y los pesos para la obtención de estimaciones poblacionales. Los datos fueron analizados con ayuda del paquete estadístico Nombre del paquete (SPSS), versión 20.

Cuestiones éticas

Todas las orientaciones y recomendaciones éticas de la Resolución 422/2012 se observaron en el desarrollo de la investigación y la PeNSE fue aprobada por la Comisión Nacional de Ética en Investigaciones del Ministerio de Salud (CONEP/MS) - Dictamen N ° 1.006.467 / 2015.


RESULTADOS

Del total de participantes, el 51,3% eran del sexo femenino y el 48,7% del sexo masculino. La mayoría tenían edad entre 13 y 15 años (88,6%). El estudio identificó que el 19,8% de los estudiantes estaban involucrados en situaciones de bullying como agresores. Entre los niños, el porcentaje de práctica de bullying fue del 24,2% y entre las niñas el 15,6%. El mayor porcentaje de agresores fue identificado entre estudiantes de escuelas privadas (21,2%), ante los estudiantes de escuelas públicas (19,5%).

El análisis bivariado apuntó que los niños de 15 años de edad practicaron más bullying (OR: 1,16, IC: 1,08-1,24) y 16 años o más (OR: 1,09, IC: 1,09- 1,27) (Tabla 1). Los niños de color pardo practicaron menos que los demás (OR: 0,95; IC: 0,90-0,99). La práctica de bullying de los niños fue significativamente asociada con sentirse solitario (OR: 1,44; IC: 1,35-1,53), relatar el insomnio (OR: 1,58; IC: 1,46-1,70 ), tomar en casa (OR: 2,45; IC: 2,33-2,59) y faltar a las clases sin autorización de los padres/responsables (OR: 1,66; IC: 1,59-1,74). El uso de tabaco (OR: 3,09, IC: 2,86-3,34), alcohol (OR: 2,58, IC: 2,46-2,70) y experimentar drogas (OR: 2,87, IC : 2,70-3,06) fueron comportamientos de riesgo a la salud asociados a la práctica del bullying. La supervisión familiar fue protectora para la práctica del bullying (OR: 0,53, IC: 0,51-0,55).




En el caso de las niñas (Tabla 2), la práctica de bullying fue mayor en las edades de 15 años (OR: 1,08, IC: 1,00-1,17) y 16 años o más (OR: 1,12, IC: 1,02-1,23) y menor en las edades inferiores a 13 años (OR: 0,57; IC: 0,37-0,88). (OR: 1,34; IC: 1,24-1,45), amarillo (OR: 1,23; IC: 1,10-1,38), parda (OR) : 1,11, IC: 1,05-1,18) e indígena (OR: 1,31; IC: 1,14-1,50). Las agresoras demostraron tener poca supervisión familiar (OR: 0,45, IC: 0,43-0,47). La práctica de bullying entre las estudiantes femeninas también se asoció significativamente con: sentirse solitaria (OR: 1,58; IC: 1,50-1,66); (OR: 1,73; IC: 1,63-1,84); no tener amigos (OR: 1,21; IC: 1,07-1,37); (OR: 2,56, IC: 2,42-2,71) y faltar a las clases sin autorización de los padres / responsables (OR: 2,21; IC: 2,10-2,33). En la mayoría de los casos, el uso de tabaco (OR: 3,49, IC: 3,22-3,79), alcohol (OR: 2,51, IC: 2,39-2,64) y experimentar drogas (OR: 2,95; IC: 2,76-3,16), así como en el caso de los niños, fueron comportamientos de riesgo a la salud asociados a la práctica del bullying. La supervisión familiar, fue protectora para la práctica del bullying (OR: 0,45, IC: 0'43-0,47).




En el modelo final (Tabla 3), permanecieron asociadas a la práctica de bullying entre los niños (mayor posibilidad de practicar): el grupo de edad 16 años y más (p <0,001); estudiar en la escuela privada (p <0,001); se siente solitario (p = 0,002); coger en casa (p <0,001); (p <0,001), alcohol (p <0,001) y experimentación de drogas (p <0,001). La supervisión familiar (p <0,001), redujo la posibilidad de practicar bullying. Para las niñas, permanecieron como factores asociados y aumento de probabilidad de practicar: las edades 15 años (p <0,001) y 16 y más (p <0,001); color de la piel negra (p <0,001) y parda (p = 0,003) estudiar en la escuela privada (p <0,001); se siente solitario (p = 0,002); coger en casa (p <0,001); (p <0,001), alcohol (p <0,001) y experimentación de drogas (p <0,001); y el insomnio (p <0,001). La supervisión familiar (p <0,001) fue protectora en relación a la práctica del bullying.




DISCUSIÓN

Los resultados indicaron que los niños practicaron más bullying que las muchachas. Otros estudios también indican que los niños son más propensos a ser agresores1,9. Esto puede ser explicado por las características de interacción de los niños que, en general, son más agresivos con sus pares, por la legitimidad que el uso de la violencia asume cuando se objetiva ganar el reconocimiento o ejercer algún poder y control sobre el grupo de pares, así como por exigencias culturales relacionadas con la imagen de masculinidad, dominación y poder10.

En lo que se refiere a la edad, los estudiantes mayores (15 años o más), tanto niños como niñas, fueron los menos involucrados en situaciones de bullying como agresores. Este dato converge con la literatura científica2,11, pues se identifica una tendencia natural de disminución del bullying con el avance de la edad2,12. Sin embargo, es importante destacar la existencia de otros estudios que demuestran que esta reducción es sólo aparente, ya que lo que generalmente ocurre es una disminución de las agresiones físicas, que son de fácil identificación, y un aumento de las agresiones verbales y psicológicas, que poseen mayor grado de complejidad para ser reconocidas13.

Sobre el color de la piel/raza de los estudiantes, las niñas que se auto declararon amarillas practicaron más bullying, así como los niños indígenas y negros. Sin embargo, ese dato demográfico todavía necesita otros estudios en el escenario brasileño que posee una gran variación étnica y no se puede, a partir de los resultados presentados, asignar explicaciones al fenómeno a partir de esa variable. Sobre todo, cuando los estudios indican que el color de la piel es un factor que puede aumentar la vulnerabilidad para la victimización5.

Otro dato relevante para el estudio fue la indicación de que los estudiantes de ambos sexos de las escuelas privadas practicaron más bullying que los estudiantes de escuelas públicas. Este dato ya fue identificado en las otras ediciones de la PeNSE14,15. Sin embargo, todavía se observa que esta realidad es poco explorada por los estudios sobre el bullying que impide la comparación de resultados y la construcción de explicaciones para ese dato, pero revela que, independientemente de la escuela ser pública o privada, el fenómeno es una realidad que necesita ser discutido y enfrentado.

En lo que se refiere al contexto familiar, se verificó que, tanto en el caso de los niños como en el caso de las niñas, la práctica de bullying se asoció a las variables: "atrapar en casa" y "faltar a las clases sin autorización". Según la literatura, los métodos de disciplina empleados por los padres o responsables basados en castigos físicos es un factor que aumenta la posibilidad de que los estudiantes reproduzcan comportamientos agresivos en las escuelas. Los datos de la investigación son, así, congruentes con otros estudios que verificaron la asociación entre bullying y experiencias de castigo físico en el contexto familiar16,17. Por otro lado, estudios indican que el establecimiento de reglas y supervisión en la familia es un factor protector en relación al bullying6,18. Este hecho fue corroborado por los resultados del presente estudio.

En el campo de la salud, evaluados por los sentimientos de soledad e insomnio manifestados por los estudiantes, se verificó que para niñas y niños hubo asociación entre la práctica del bullying y los sentimientos de soledad. Las niñas también mencionaron episodios de insomnio. Estos datos revelaron estados psicológicos enfermos, contrariamente a otros estudios que asocian los cuadros de aislamiento social y sufrimiento mental más a las víctimas19. Los datos alertaron para el desarrollo de cuadros de sufrimiento también entre los agresores de bullying5. Este sufrimiento repercute en la salud, calidad de vida y desarrollo de los estudiantes identificados como agresores, aspecto que requiere otros estudios para ser profundizado.

En cuanto a los comportamientos de riesgo para la salud asociados a la práctica del bullying (uso de tabaco, alcohol y otras drogas), se observó que otros estudios confirman que los estudiantes agresores tienden a involucrarse más en situaciones de vulnerabilidad cuando se comparan con otros grupos de riesgo estudantes4,20. En la adolescencia, la adopción de comportamientos de riesgo es mayor que en otras fases de desarrollo y la violencia entre pares puede ser justificada por el tiempo que los adolescentes pasan en las instituciones escolares. Los comportamientos de riesgo a la salud que son expresiones del proceso de grupo de los adolescentes5. La gravedad de la cuestión se revela cuando hay una percepción de que el comportamiento agresivo y el bullying son predictivos para el aumento del uso de alcohol y otras drogas en la edad adulta, así como para la participación en actos de criminalidad y violencia en otros momentos del ciclo vital y en las relaciones interpersonales4,20.

Por último, en este estudio, se identificaron variables que se asociaron a la práctica del bullying escolar, considerando diferencias y semejanzas entre los sexos masculino y femenino. Estos resultados pueden ser utilizados en momentos formativos de equipos de salud de la atención básica, auxiliando en la elaboración y planificación de estrategias intersectoriales antibullying, considerando, por ejemplo, los objetivos y metas del Programa Salud en la Escuela (PSE). Estas estrategias pueden ser más efectivas cuando consideren las cuestiones de género, incluso cuando se refieren a pequeños matices, y las diferentes experiencias que los niños y las niñas experimentan en las escuelas, en las familias o en la comunidad.

En lo que se refiere a la mayor participación de los estudiantes masculinos en la práctica del bullying, los resultados sugieren que es importante pensar las necesidades y las estrategias de cuidado de la salud del hombre adolescente. En general, los hombres perpetúan la discriminación y la violencia, aspecto que componen el proceso de socialización del sexo masculino. Cuando es practicada por hombres adolescentes en el contexto de grupo, la violencia puede ser valorada como expresión de la identidad masculina y / o porque los adolescentes no logra identificar otras formas de resolver conflictos interpersonales. En este sentido, para mejorar la calidad de vida y la salud de los hombres adolescentes que practican bullying, talleres de sensibilización sobre el fenómeno pueden ser desarrollados por los equipos de salud en la atención básica, estimulando la reflexión sobre la gravedad del problema y sus implicaciones para el futuro, como se documenta en la literatura y por ese estudio, mayor vulnerabilidad para la adopción de comportamientos que ponen en riesgo la salud.

Los equipos de salud de la atención básica pueden orientar padres y responsables, así como ayudarlos en la identificación de comportamientos que pueden indicar la práctica del bullying en la escuela. Además, como se observó, los agresores también experimentan algún tipo de sufrimiento mental y no siempre los padres están preparados para identificar síntomas de esa naturaleza (insomnio y aislamiento pueden ser interpretados como naturales en la adolescencia). Las familias pueden ser aclaradas sobre la necesidad de establecer reglas para que los hijos cumplan en casa y supervisar cómo es su relación con los colegas. Esto puede ser facilitado cuando los padres y responsables son concientizados sobre la importancia de conocer a los amigos de los hijos, donde van y qué tipo de actividad emprenden juntos. Por otro lado, la adopción de comportamientos de riesgo para la salud exige acciones con las familias, pero también con los adolescentes. Los talleres sobre el problema del uso del tabaco, alcohol y otras drogas pueden ser desarrollados en el marco del programa Salud en la Escuela y pueden repercutir en la disminución o minimización de las prácticas de bullying.

Se puede, así, destacar que el estudio posee tres puntos fuertes: 1) el análisis comparativo de datos sobre la práctica de bullying entre niños y niñas; 2) la revelación de variables contextuales que pueden concurrir a la ocurrencia de la práctica de bullying (recoger en casa, baja supervisión parental y adopción de comportamientos de riesgo para la salud); y 3) la problematización de cómo el área de la salud puede apropiarse del estudio para proponer acciones antibullying en la capilaridad de la atención primaria. Sin embargo, los resultados presentados deben interpretarse considerando sus tres principales limitaciones. En primer lugar, se trata de un estudio transversal, lo que impide la construcción de nexos sobre causa y efecto de las variables analizadas en relación al bullying. En segundo lugar, las respuestas de los adolescentes pueden estar sujetas a efectos del fenómeno conocido como deseo social, en que poseen respuestas que ellos creían ser correctas. Por último, PeNSE es una gran encuesta nacional que no sólo aborda el bullying, pero diferentes aspectos. Otras investigaciones pueden tener como foco sólo el bullying y la relación con las variables de contexto, adopción de comportamientos de riesgo y cuestiones de salud. También, se estimulan estudios cualitativos para revelar significados y sentidos relacionados al bullying y a las temáticas investigadas.


CONSIDERACIONES FINALES

La principal contribución de este estudio es la identificación de que los estudiantes que practican bullying, independientemente del sexo, presentan sufrimiento y comportamientos de riesgo a la salud. En resumen, los aspectos contextuales y familiares parecen ser factores que han aumentado la vulnerabilidad de los adolescentes para la participación y la perpetración del bullying. Además, la práctica del bullying se asoció a comportamientos de riesgo para la salud y el desarrollo de los estudiantes. Los resultados enfatizaron la necesidad de programas antibullying que tengan como foco aspectos multidimensionales y consideren las diferencias entre los niños y las niñas, aunque éstas sean pequeñas. Los profesionales del área de la salud, que trabajan con la comunidad escolar en la atención básica, ganan subsidios con esa investigación para orientar y evaluar acciones destinadas a los adolescentes en edad escolar.


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